domingo, 22 de mayo de 2011

SOBRE LA PROFESIÓN DE ABOGADO, JORGE ARANGO MEJÍA EN EL MUNDO DE MEDELLÍN

http://www.elmundo.com/portal/resultados/detalles/?idx=177871

La Profesión De Abogado
Autor: Jorge Arango Mejía
21 de Mayo de 2011



Hay una obligación sagrada para los abogados: el secreto profesional. Y es tanta su importancia que, según un sabio anónimo, “si los abogados dijeran cuanto saben, el mundo se acabaría.”

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Sobre la profesión de abogado hay conceptos erróneos, tanto entre los legos como entre los dedicados a ella. A manera de ejemplo, pueden citarse algunos: que su finalidad es permitir el quebranto de las leyes o su interpretación en contra de sus finalidades; que solamente busca encubrir las faltas o hacer imposible su sanción; que la única finalidad de quienes la practican es el enriquecimiento; que su objetivo no es la justicia sino la defensa  de los intereses del cliente; que en ella todos los medios son válidos si permiten alcanzar el fin. Es fácil demostrar la equivocación en que incurren los que así piensan.

El abogado es un colaborador del juez, cuya misión es la correcta aplicación de la ley. No es un adversario, pues la tarea de los dos, rectamente entendida, es la misma: lograr que se haga justicia. Por eso, no puede el abogado tratar de confundir al juez. Debe limitarse a exponer con claridad los hechos y decir, sencillamente, cómo ellos encajan en la norma de la cual surge el derecho. Los escritos farragosos crean dudas y hacen difícil el camino hacia una decisión acertada y justa. Cuando de redactar una demanda se trata, o cuando se analizan las pruebas, conviene seguir el consejo de don Quijote al criado de maese Pedro: “Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala.”

Al cliente hay que defenderlo sin apartarse de la ley y guiándose siempre por la buena fe. No hay ningún interés particular cuya importancia autorice salirse de esos límites.

Es lógico, es natural, considerar el ejercicio de la profesión como una fuente de ingresos para una vida decorosa. Pero el que la tenga como una vía hacia el enriquecimiento fácil, hará bien en buscar otra ocupación.  Un viejo principio enseña que “lo que sirve para determinar el valor de un abogado no es el número de asuntos que defiende, sino el de los que rechaza.”

Según otra frase llena de sabiduría, “la profesión de abogado perdería su grandeza si los clientes no fueran ingratos.” Sólo al que está convencido de ejercer la más noble de las profesiones, le basta con haber conseguido el triunfo de la ley, y  no le importa que el cliente al que sirvió con desinterés y eficacia, no le agradezca. Por desgracia hay quienes creen (especialmente cuando el abogado no les  cobra por su trabajo) que fueron ellos quienes le hicieron un favor, al confiarle un asunto de tanta importancia. Razón tuvo el que dijo: “El cliente se incomoda a menudo con el abogado que le cobra honorarios, y se malquista siempre con el que lo defiende gratis.” Menos mal que la conducta de esos malagradecidos trae consigo una enseñanza: no esperar nunca gratitud, planta que pocos cultivan.

Otro mal hábito que se ha generalizado es el de atender los litigios en los medios de comunicación y no en los juzgados. Al cliente se le defiende en el proceso, con la presentación de las pruebas de los hechos que le favorecen y con  el análisis de las normas jurídicas en que se basan sus pretensiones.

Y peor aún es la costumbre de los jueces y magistrados que no se contentan con dirigir el proceso y adoptar las decisiones previstas en éste, sino que salen a explicarlas y a ampliarlas en la prensa, como si tales decisiones no tuvieran que ser completas, contener los hechos, las normas aplicables y la resolución. Hace falta una ley que prohíba expresamente a los que administran justicia, dar declaraciones sobre los negocios a su cargo o entrar en controversias públicas sobre sus fallos.

Hay una obligación sagrada para los abogados: el secreto profesional. Y es tanta su importancia que, según un sabio anónimo, “si los abogados dijeran cuanto saben, el mundo se acabaría.”

Mucho más podría escribirse sobre este tema, a sabiendas de que, en medio de la corrupción imperante, es lo mismo que predicar en el desierto. Hay que conservar la esperanza de que en este campo, como en todos los demás, la sociedad progresará.

sábado, 21 de mayo de 2011

UNA REFLEXIÓN HISTÓRICA: LA CARTA DEL JEFE SEATTLE

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una “reservación” para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855:

"El gran jefe de Washington manda palabras: Él desea comprar nuestra tierra. También manda palabras de amistad y bienaventuranza. Esto es muy amable de su parte, ya que nosotros sabemos que él tiene poca necesidad de nuestra amistad. Pero nosotros tenemos en cuenta su oferta, porque nosotros sabemos que si no lo hacemos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestra tierra. Lo que el jefe Seathl dice es que el Gran Jefe en Washington puede contar con las palabras del Jefe Seathl, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas. Ellas no se ocultan.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Hasta ahora nosotros no somos dueños de la frescura del aire ni del resplandor del agua. ¿Cómo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada porción de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada bosque, cada claro y zumbador insecto es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.

Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él un pedazo de tierra es igual a otro, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemigo, y cuando la ha conquistado, sigue adelante. Deja las tumbas de sus padres, los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y sólo dejará atrás un desierto. La vista de sus ciudades duele en los ojos del hombre. Pero talvez es porque el hombre pielroja es un salvaje y no entiende.

No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ningún lugar para escuchar las hojas de la primavera o el susurro de las alas de los insectos. Pero talvez es porque yo soy un salvaje y no entiendo. El ruido sólo parece insultar los oídos. Y ¿qué queda de la vida si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del pájaro nocturno o los argumentos de las ranas alrededor de un lago en la noche? El indio prefiere el suave sonido del viento horadando la superficie de un lago, el olor del viento lavado por una lluvia del mediodía o la fragancia de los pinos. El aire es valioso para el hombre pielroja. Porque todas las cosas comparten la misma respiración: las bestias, los árboles, el hombre. El hombre blanco parece que no notara el aire que respira. Como un hombre que muere por muchos días, es indiferente ante la hediondez.

Si decido aceptar, pondré una condición. El hombre blanco deberá tratar las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo otro camino. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba. Yo soy un salvaje y no entiendo cómo, el caballo de hierro que fuma, puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias desaparecieran, el hombre blanco moriría de una gran soledad en el espíritu, porque cualquier cosa que les pase a las bestias también le pasa al hombre. Todas las cosas están relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra herirá también a los hijos de la tierra.

Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristeza y contaminan su cuerpo con comidas dulces y bebidas fuertes. De poca importancia será el lugar en donde pasemos nuestros días -quedan muy pocos-. Unas pocas horas más, unos pocos inviernos, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que una vez existieron sobre esta tierra, o que anduvieron en pequeñas bandas en los bosques, quedará para lamentarse ante las tumbas de una gente que fue otrora poderosa y tan llena de esperanzas como ustedes. Una cosa nosotros sabemos, que el hombre blanco puede descubrir algún día. Nuestro Dios es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que es dueño de Él, así como usted desea hacerse dueño de nuestra tierra. Y Su compasión es igual para el hombre blanco y el hombre pielroja. Esta tierra es preciosa para Él y hacerle daño a la Tierra es amontonar desprecio en torno a su Creador.

Los blancos también pasarán, talvez más rápido que otras tribus. Continúe contaminando su cama y alguna noche terminará asfixiándose en su propio desperdicio. Cuando los búfalos sean todos masacrados, los caballos salvajes todos amansados, y los rincones secretos de los bosques inundados por el aroma de muchos hombres, y la vista de la montaña repleta de esposas habladoras, ¿en dónde estará el matorral? Desaparecido. ¿En dónde estará el águila? Desaparecida. Y ¿qué es decir adiós a los prados y a la caza, al fin de la vida y al comienzo de la subsistencia? Nosotros talvez entenderíamos si supiéramos qué es lo que el hombre blanco sueña, qué esperanzas les transmite a sus niños en las noches largas de invierno, qué visiones le queman la mente para que puedan desear el mañana. Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros. Y porque tales sueños están escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos será para aceptar la reservación que se nos ha prometido. Allí talvez podremos vivir como deseamos los pocos días que nos quedan. Cuando el último pielroja haya desaparecido en la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas tierras aún albergarán aún albergarán el espíritu de mi gente porque ellos aman la tierra como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre.

Si nosotros les vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Cuídenla como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes el recuerdo de la tierra, tal como está cuando ustedes la tomen, y con todas sus fuerzas, con todo su poderío, y con todos sus corazones, consérvenla para sus hijos y ámenla así como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes. Esta tierra preciosa para Él. Aún el hombre blanco no puede quedar excluido de un destino común".

martes, 10 de mayo de 2011

DUELO ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE: LEONARDO BOFF EN EL PAÍS DE COSTA RICA

Duelo entre la vida y la muerte

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 30/04/2011
En uno de los más bellos himnos de la liturgia cristiana de Pascua, que nos viene del siglo XIII, se canta que «la vida y la muerte trabaron un duelo; el Señor de la vida fue muerto, pero ahora reina vivo» Este es el sentido cristiano de la Pascua: la inversión de los términos del combate. Lo que parecía derrota era en verdad una estrategia para vencer al vencedor, es decir, a la muerte. Por eso la hierba no creció sobre la sepultura de Jesús. Resucitado, garantiza la supremacía de la vida.

El mensaje viene del campo religioso que se inscribe en lo más profundo del ser humano, pero su significado no se restringe a él. Adquiere una relevancia universal, especialmente en los días actuales, en que se traba física y realmente un duelo entre la vida y la muerte. Este duelo se realiza en todos los frentes y tiene como campo de batalla el planeta entero, envolviendo a toda la comunidad de vida y a toda la humanidad.

Ocurre esto porque, tardíamente, nos estamos dando cuenta de que el estilo de vida que escogimos en los últimos siglos implica una verdadera guerra total contra la Tierra. En el afán de buscar riqueza, y aumentar el consumo indiscriminado (el 63% del PIB norteamericano está constituido por el consumo, que se ha transformado en una cultura consumista real) todos los recursos y servicios posibles de la Madre Tierra están siendo saqueados.

En los últimos tiempos ha crecido la conciencia colectiva de que se está entablando un verdadero duelo entre los mecanismos naturales de la vida y los mecanismos artificiales de muerte desencadenados por nuestro sistema de vivir, producir, consumir y tratar los residuos. Las primeras víctimas de esta guerra total somos los propios seres humanos. Gran parte vive con insuficientes medios de vida, favelizados y súper explotados en su fuerza de trabajo. Lo que ahí se esconde de sufrimiento, frustración y humillación es indecible. Vivimos tiempos de nueva barbarie, denunciada por varios pensadores mundiales, como recientemente Tsvetan Todorov en su libro El miedo a los bárbaros (2008). Estas realidades que verdaderamente cuentan porque nos hacen humanos o crueles, no entran en los cálculos de los beneficios de ninguna empresa y no son consideradas en el PIB de los países, con excepción de Bután que estableció el Índice de Felicidad Interna de su pueblo. Las otras víctimas son todos los ecosistemas, la biodiversidad y el planeta Tierra como un todo.

Recientemente, el premio Nobel de economía Paul Krugmann revelaba que 400 familias norteamericanas detentan ellas solas una renta mayor que la del 46% de la población trabajadora estadounidense. Esta riqueza no cae del cielo. Se hace por medio de estrategias de acumulación que incluyen trampas, súper especulación financiera y puro y simple robo, fruto del trabajo de millones de personas.

Para el sistema vigente, y debemos decirlo con todas las letras, la acumulación ilimitada de ganancias es considerada como inteligencia, la rapiña de recursos públicos y naturales como destreza, el fraude como habilidad, la corrupción como sagacidad y la explotación desenfrenada como sabiduría gerencial. Es el triunfo de la muerte. ¿Será posible que en ese duelo lleve la mejor parte?

Lo que podemos decir con toda seguridad es que en esa guerra no tenemos ninguna posibilidad de ganar a la Tierra. Ella existió sin nosotros y puede continuar sin nosotros. Nosotros sí la necesitamos a ella. El sistema dentro del cual vivimos es de una espantosa irracionalidad, propia de seres realmente dementes.

Analistas de la huella ecológica global de la Tierra nos advierten de que, debido a la conjunción de las muchas crisis existentes, podremos conocer en un futuro no muy lejano tragedias ecológico-humanitarias de extrema gravedad.

En este contexto sombrío cabe actualizar y escuchar el mensaje de Pascua. Posiblemente no escaparemos a un doloroso viernes santo, pero después vendrá la resurrección. La Tierra y la Humanidad todavía vivirán.

(*) Teólogo

lunes, 2 de mayo de 2011

"EL AMBIENTE FRENTE AL ABUSO DEL DERECHO", José Gregorio Hernández en El Universal

 

http://www.eluniversal.com.co/columna/el-ambiente-frente-al-abuso-del-derecho

El ambiente frente al abuso del derecho


JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO


Emmanuel Kant concebía el Derecho como el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos. Es decir, dentro de un concepto de equilibrio y razonabilidad, la libertad y los derechos individuales no son absolutos; terminan donde principian la libertad y los derechos de los demás, de tal modo que el uso desmedido de las propias libertades y derechos, que lesiona la libertad y los derechos de otros, es ilegítimo y no está amparado por el ordenamiento jurídico.
En el Derecho moderno impera el criterio según el cual todas las personas deben tener garantizados por un Estado Social y Democrático todos los derechos esenciales, que les corresponden en razón de la dignidad humana. De allí se derivan a la vez valores jurídicos como la igualdad, la tolerancia y el pluralismo, hoy incorporados explícitamente en la Constitución colombiana de 1991.
Ese mismo Derecho moderno rechaza la concepción absoluta de los derechos individuales. Al individuo éstos sólo le son reconocidos como tales en la medida en que no colidan con los derechos de los otros, ni con los de la colectividad, ni con el orden jurídico.
De modo que los derechos del individuo son eminentemente relativos y su ejercicio se encuentra supeditado al cumplimiento de las obligaciones, deberes y cargas que el sistema jurídico consagra en cabeza de quien los invoca.
En consecuencia, como lo dice el artículo 95 de nuestra Carta Política, “el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades”. Y toda persona está obligada -dice la norma- a “respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios”.
Hace muchos años, el jurista Zacharías, para mostrar en qué consiste el abuso del derecho, traía el ejemplo de un abogado que cantaba para molestar a su vecino.
Josserand y Planiol, entre otros doctrinantes, desarrollaron el concepto del abuso del derecho, y códigos civiles de vieja data, como el español, declaran que la ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Y entre nosotros, los derechos subjetivos se protegen mientras su ejercicio no sea contra derecho ajeno.
El abuso del derecho, por su misma definición, no es el derecho sino que corresponde a lo que excede el derecho. Como decía Planiol, si hay abuso, no hay derecho. En otros términos, quien abusa de su derecho pisa terrenos distintos a los de su derecho; afecta los derechos sociales u otros derechos individuales, y por tanto carece de la protección propia del sistema jurídico, de la cual escapan los actos abusivos.
Conviene refrescar estos conceptos a propósito de los empresarios particulares que, abusando de su libertad de empresa y de sus derechos, han contaminado el ambiente, talado los bosques, envenenado los ríos, acabado con las especies animales, robado terreno público en aras de sus egoístas intereses, enturbiando el ambiente de las ciudades y los campos, con todo lo cual -como se recordaba el Viernes Santo, día de la tierra- han hecho todo lo posible por destruir el planeta.

*Abogado

sábado, 23 de abril de 2011

EL DEBATE KEYNES VS. HAYEK, ESCRIBE SANDRA RUSSO EN PÁGINA 12, ARGENTINA

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-166815-2011-04-23.html


Keynes vs. Hayek


 Por Sandra Russo
A propósito de la reunión en Buenos Aires de la Sociedad de Mont Pelerin, me puse a releer algunos párrafos de su fundador, el Premio Nobel de Economía 1974, Friedrich Hayek. Descubrí a la Sociedad de Mont Pelerin cuando estaba escribiendo Jallalla, mi libro sobre Milagro Sala. Paradojas. Buscando contexto para hablar de una organización social de excluidos que surgió en los ’90 en la provincia más pobre de un país salvajemente neoliberal, me topé con Hayek. Fue a través del libro Jujuy bajo el fuego neoliberal, editado en 2010 por la Universidad de Jujuy y compilado por el historiador Marcelo Lagos, que accedí al pensamiento de la Sociedad de Mont Pelerin. Era un acierto de ese libro incluir un capítulo introductorio sobre los postulados de ese economista austríaco, era necesario pasar por Hayek para entender la pobreza jujeña.

Se ha señalado en estos días que cuando Mario Vargas Llosa habla de la libertad, se refiere a la libertad de mercado, aunque hable de las libertades individuales, que son mucho más defendibles ante audiencias masivas. Después de todo, también la palabra “liberal” tiene sus yeites: en algún sentido, liberales somos todos los que no somos conservadores. El liberalismo inspiró a Whitman en su Canto a mí mismo. Pero la Sociedad de Mont Pelerin no habla exactamente de poesía.

Para Hayek, el mercado era una “fuerza natural”. Habla de él hasta con cierta lírica, y no importa qué es lo que haya que sacrificarle: el mercado es un dios pagano que exige víctimas propiciatorias. Lo extremo del pensamiento de Hayek fue creer a rajatabla en la sabiduría de los movimientos intestinales del mercado, casi se diría que los confundió con una coreografía celestial. Sin insistir demasiado en la fe democrática, Hayek sí insistió en la idea de mercado como una matemática con leyes propias a cuyo ritmo las sociedades deben abandonarse: éstas son, más específicamente, “las leyes de la desigualdad”.

Hayek defiende la desigualdad. Y cree que el Estado no tiene que hacer nada para remediarla. Ese es el paradigma neoliberal por excelencia, el que nunca se explicita, pero es la consecuencia, la experiencia, la memoria las que nos lo indican como certeza. Veámoslo a Macri.

Pero Hayek era un intelectual y en consecuencia defendió su teoría sin los eufemismos que sus seguidores usan como máscaras, ya que ahora, después de la verdadera experiencia neoliberal –después de todo, Hayek trabajó sólo teoría–, si hicieran campaña diciendo la verdad, nadie los votaría. Ese es el verdadero problema de esa ideología ante las democracias populares
latinoamericanas. No los “populismos”. El pensamiento que nació al fragor histórico de los Estados nazi, comunista o fascista, necesita siempre tener enfrente un eje autoritario para erigirse en defensor de la libertad. Y, en rigor, cualquier Estado que defienda a los débiles es para ellos autoritario. El deber del buen Estado neoliberal es privatizar, no estatizar. Y su fortaleza es la impiedad.

“El rápido progreso económico parece ser en gran medida el resultado de la desigualdad, y resultaría imposible sin ella. El progreso a tan rápido índice no puede proseguir a base de un frente unificado sino que ha de tener lugar en forma de escalón, con algunos más adelantados que otros”, escribió Hayek.

Si el Estado interviene para remediar la desigualdad, a eso lo llama “usar la fuerza”, y eso “destruye la libertad”. Y no hay peor enemigo del mercado que la organización social de cualquier tipo. La gente no tiene por qué andar organizándose, y los políticos no sirven para mucho: Hayek decidió que sus seguidores serían intelectuales, economistas, escritores.

Una breve digresión: la prueba y efecto del Pensamiento Unico, y el dispositivo de transmisión de poder que puso en marcha Hayek, es el caso de Aznar y Rodríguez Zapatero, o los partidos a los que representan, el PP y el PSOE. Aznar forma parte de la Sociedad de Mont Pelerin. Zapatero no, pero aplica las recetas neoliberales y España parece tener un gobierno socialista, pero qué importa.

Vargas Llosa ahora votará por Humala, que parece de izquierda, pero qué importa: la apuesta siempre será neutralizar a la política, infiltrarse en la realidad como “una fuerza natural” contra la que no se puede hacer nada. Hayek concibió un orden económico defendido por economistas e intelectuales para prescindir de la política. Ese es el espíritu de la Sociedad de Mont Pelerin, el nombre de la estación suiza en la que mantuvieron la primera reunión, en 1944. Entre los presentes estaba el joven Milton Fridman, a su vez Premio Nobel 1976, y quien se cargaría luego todos los dudosos laureles de la aplicación del neoliberalismo.

Aunque en su época existían realmente los enigmas de los regímenes totalitarios, Hayek demostró desde un principio que el suyo era un pensamiento tan radical que no podía virar el eje: pronto se convirtió en el principal detractor de las ideas de otro economista que buscaba respuesta para la Gran Depresión y cuyas ideas fueron las elegidas para dar vuelta la página histórica con el New Deal y luego con el Plan Marshall. El gran duelo económico y político de los años ’30 lo mantuvieron Friedrich Hayek y John Maynard Keynes.

Se me ocurrió googlear Hayek vs. Keynes, y lo que saltó fue un rap. Increíble. Lo produjo John Papola, un creativo ex MTV y Nickelodeon que ahora trabaja en Spike TV. Es un rap educativo, y con una letra que hace constar sus fuentes bibliográficas.

El estribillo es:
(Juntos) Hemos discutido al revés y al derecho por más de un siglo.
(Keynes) Yo quiero dirigir los mercados.
(Hayek) Yo quiero liberarlos.
(Juntos) Hay un ciclo de auge y contracción y buenas razones para temerlo.
(Hayek) Culpa a los bajos intereses.
(Keynes) No... Es el espíritu animal.
En 1974, Hayek compartió el Nobel de Economía con el sueco Gunar Myldar, un inspirador de Keynes. En los ’70, cuando el neoliberalismo ya era aplicado en varios países en democracia y en dictaduras, Myldar renunció a él, y pidió que se anulase el Nobel de Economía. En la ocasión, acusó a Hayek de “carecer por completo de conocimientos epistemológicos”.

En el fondo de esa objeción está el reproche por el fanatismo acrítico a las leyes del mercado, la sobreestimación de la economía y el desprecio por la política, especialmente por aquella que se piense como herramienta igualadora. Hayek no negó el “espíritu animal” del mercado, su salvajismo, la inercia en la que el grande se come al chico. Pero lo avaló, argumentando por ejemplo que muchas veces los países crecen gracias al desempleo, y que en consecuencia el Estado no debe hacer nada para evitarlo. Lo enmascaró con su idea de la libertad, de un modo que hoy suena brutal y pueril: “Cada hombre es libre de morirse de hambre”, aseguró.

El debate Keynes Vs. Hayek no está saldado. Lo demuestra la Sociedad de Mont Pelerin en Buenos Aires, y Vargas Llosa hablando de la libertad. Es bueno saber de qué habla Vargas Llosa cuando habla de libertad.

"las montañas de todos", columna de opinión, Mauricio García Villegas en El Espectador


Opinión |22 Abr 2011 - 10:00 pm

Mauricio García Villegas

Las montañas de todos

Por: Mauricio García Villegas

MONIQUE PERRIAUX ES UNA AMIGA francesa que conozco desde hace más de veinte años. Nació y vive en Grenoble, pero pasó seis años de su vida en Colombia (entre 1998 y 2006) de los cuales guarda muchos recuerdos y un hijo adoptado que se llama Sebastián. La semana pasada me encontré con Monique y estuvimos caminando por las montañas y hablando de la vida, de los amigos y de Colombia.


A mí me encanta Colombia —me dice Monique— sobre todo me gusta la gente, la manera dulce y amable como los colombianos tratan a los demás. Pero hay una cosa que no soporto de tu país —agrega con cierta amargura— ¿Qué cosa? —le pregunto yo— convencido de que me iba a hablar de la violencia tan cruda durante esos años en los que ella vivió en Colombia. ¡Que las montañas no sean de todos! —me responde—, eso es lo que me molesta.

En Grenoble —me dice Monique— las montañas (los Alpes) son públicas y la principal diversión de la gente durante los fines de semana es salir a caminar por ellas. Durante el invierto la gente hace esquí y en el resto del año, acampa, se baña en los ríos, observa los pájaros o trepa por los barrancos. Las montañas están llenas de senderos bien demarcados y trazados en mapas que se venden en las oficinas de turismo. Eso no sólo ocurre en Grenoble, sino en toda Francia y en toda Europa.

Ustedes en Colombia —me dice— tienen las montañas de los Andes, que son tan hermosas como los Alpes; sin embargo, como son propiedad privada, sólo se pueden ver de lejos; están todas cercadas con alambre de púas y hay que pedir permiso para pasar; no hay senderos abiertos, y los caminos reales de la Colonia están tapados o abandonados. ¿Cómo es posible —me dice Monique— que los Cerros de Bogotá o las montañas que rodean a Medellín o a Cali no sean grandes parques públicos a los que todo el mundo puede ir?

Pero Monique —le digo yo— Colombia es un país pobre y el Estado no tiene plata suficiente para expropiar grandes terrenos que puedan servir luego como parques. Falso, mi querido amigo —me responde ella— no es un problema de plata para comprar tierra, sino de voluntad política para hacer una reforma agraria. En tu país creen eso, es comunismo, pero todos los Estados de Europa hicieron reformas de ese tipo hace por lo menos un siglo y las hicieron con una visión liberal y capitalista. Más aún —agrega— estoy convencida de que la cosa es al revés de como tú lo dices: no es que Colombia no tenga reforma agraria por ser pobre, sino que es pobre porque no tiene reforma agraria.

A los ricos de tu país no les conviene del todo el desarrollo; y no les conviene porque no les interesa renunciar a los beneficios que obtienen de la sociedad tradicional en la que viven. Por eso buscan la mejor combinación posible entre una sociedad feudal y una sociedad capitalista. Mejor dicho, tratan de vivir en un país con el capitalismo suficiente para ganar dinero y disfrutar de los beneficios del consumo y con el feudalismo suficiente para seguir con los privilegios propios del hacendado que dispone de tierra y servidumbre a su antojo. Por eso los ricos de tu país que se dicen liberales (son pocos, en realidad) a lo sumo son liberales de lunes a viernes, cuando están en Bogotá o en Medellín, pero los fines de semana, cuando van a sus fincas, se comportan como los viejos hidalgos y señores de las haciendas.

Pero bueno Monique, hablemos de otra cosa, cuéntame de Sebastián —le digo yo— tratando de esquivar las ideas que me pasaban por la mente y que me perturban el paisaje.

jueves, 21 de abril de 2011

LA PERSISTENCIA HISTÓRICA DEL PATRIARCADO: BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS EN PÁGINA DOCE

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-166480-2011-04-18.html



EL MUNDO › OPINION

La persistencia histórica del patriarcado

 Por Boaventura de Sousa Santos *
No hay naturaleza humana asexuada; hay hombres y mujeres y, para algunos, otros sexos. Hablar de naturaleza humana sin hablar de la diferencia sexual es ocultar que la “mitad” de la humanidad integrada por las mujeres vale menos que la de los hombres. Bajo formas cambiantes según tiempo y lugar, las mujeres han sido consideradas seres cuya humanidad es problemática (más peligrosa o menos capaz) en comparación con la de los hombres. A la dominación sexual que este prejuicio genera la llamamos patriarcado y al sentido común que lo alimenta y reproduce, cultura patriarcal. La persistencia histórica de esta cultura es tan fuerte que, incluso en las regiones del mundo en las que ha sido oficialmente superada por la consagración constitucional de la igualdad sexual, las prácticas cotidianas de las instituciones y las relaciones sociales continúan reproduciendo el prejuicio y la desigualdad. Ser feminista hoy significa reconocer que esta discriminación existe y que es injusta, y desear activamente que sea erradicada. En las actuales condiciones históricas, hablar de naturaleza humana como si fuese sexualmente indiferente, sea en el plano filosófico o en el político, es pactar con el patriarcado.
La cultura patriarcal viene de lejos y atraviesa tanto a la cultura occidental como a las culturas africanas, indígenas e islámicas. Para Aristóteles, la mujer es un hombre mutilado y, para Santo Tomás de Aquino, siendo el hombre el elemento activo de la procreación, el nacimiento de una mujer es una señal de debilidad del procreador. A veces anclada en textos sagrados (la Biblia y el Corán), esta cultura ha estado siempre al servicio de la economía política dominante que, en los tiempos modernos, han sido el capitalismo y el colonialismo. En Tres Guineas (1938), en respuesta a un pedido de apoyo financiero para la guerra, Virginia Woolf se niega y, recordando la marginación de las mujeres en la nación, afirma provocativamente: “Como mujer, no tengo país. Como mujer, no quiero tener país. Como mujer, mi país es el mundo entero”. Durante la dictadura en Portugal, las Nuevas cartas portuguesas, publicadas en 1972 por Maria Isabel Barreno, Maria Teresa Horta y Maria Velho da Costa, denunciaban al patriarcado como parte de la estructura fascista que sostenía la guerra colonial en Africa. “Angola es nuestra” era el correlato de “las mujeres son nuestras” (de nosotros, los hombres), y con el sexo de ellas se defendía la honra de ellos. El libro fue incautado de inmediato porque justamente fue percibido como un libelo contra la guerra colonial, y sus autoras no fueron juzgadas sólo porque entretanto estalló la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974.
La violencia que la opresión sexual implica se produce bajo dos formas, hardcore y softcore. La versión hardcore es el catálogo de la vergüenza y el horror del mundo. En Portugal, en 2010 murieron 43 mujeres víctimas de la violencia doméstica. En Ciudad Juárez (México), en los últimos años fueron asesinadas 427 mujeres, todas jóvenes y pobres, trabajadoras de las fábricas del capitalismo salvaje, las maquiladoras, un crimen organizado conocido como femicidio. En varios países de Africa se sigue practicando la mutilación genital. En Arabia Saudita, hasta hace poco las mujeres ni siquiera tenían partida de nacimiento. En Irán, la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre en un accidente de tránsito; en un tribunal judicial, el testimonio de un hombre vale tanto como el de dos mujeres; en caso de adulterio la mujer puede ser lapidada hasta morir, una práctica que, por otro lado, está prohibida en la mayoría de los países de cultura islámica.
La versión softcore es insidiosa y silenciosa, se produce en el seno de las familias, las instituciones y las comunidades, no porque las mujeres sean inferiores sino, por el contrario, porque son consideradas superiores en su espíritu de abnegación y en su disponibilidad para ayudar en tiempos difíciles. Como es una disposición natural, no hace falta siquiera preguntarles si aceptan los encargos ni bajo qué condiciones. En Portugal, por ejemplo, los actuales recortes del gasto social del Estado victimizan en particular a las mujeres. Las mujeres son las principales proveedoras de cuidado a las personas dependientes (niños, ancianos, enfermos, personas con discapacidad). Si con la clausura de hospitales psiquiátricos y la ausencia de soluciones alternativas los enfermos mentales son devueltos a sus familias, el cuidado queda a cargo de las mujeres. La imposibilidad de conciliar el trabajo remunerado con el trabajo doméstico hace que Portugal tenga una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Cuidar de los vivos se torna incompatible con desear más personas vivas. Y esto es apenas una expresión extrema de algo que está pasando un poco por todas partes.
Pero la cultura patriarcal tiene, en ciertos contextos, otra dimensión particularmente perversa: la de crear en la opinión pública la idea de que las mujeres son oprimidas y, como tales, víctimas indefensas y silenciosas. Este estereotipo hace posible ignorar o desvalorizar las luchas de resistencia y la capacidad de innovación política de las mujeres.
Es así como se ignora el papel fundamental de las mujeres en la revolución de Egipto o en la lucha contra el saqueo de tierras en la India; la acción política de las mujeres que lideran municipios en tantas pequeñas ciudades africanas y su lucha contra el machismo de los líderes partidarios que bloquean el acceso femenino al poder político nacional; la lucha incesante y plena de riesgos por la punición de los criminales llevada a cabo por las madres de las jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez; las conquistas de las mujeres indígenas e islámicas en su lucha por la igualdad y el respeto de la diferencia, transformando desde adentro las culturas a las que pertenecen; las prácticas innovadoras en defensa de la agricultura familiar y las semillas tradicionales de las mujeres de Kenia y de tantos otros países de Africa; la presencia de mujeres en los movimientos antimineros (recordemos la muerte de Betty Cariño Trujillo en Oaxaca) y en todos los que pelean por el reconocimiento de la naturaleza como “bienes comunes”, tal como ocurre en estos días en la Argentina; la palabra de las mujeres palestinas que, cuando son interrogadas por autoconvencidas feministas europeas sobre el uso de anticonceptivos, responden: “En Palestina, tener hijos es luchar contra la limpieza étnica que Israel impone a nuestro pueblo”.
* Doctor en Sociología del Derecho; profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.). Traducción: Javier Lorca.

INVIERNO Y POLITICA: COLUMNA DE OPINIÓN EN EL ESPECTADOR

http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-264540-invierno-y-politica

Opinión |20 Abr 2011 - 11:11 pm

Rodolfo Arango

Invierno y política

Por: Rodolfo Arango

EL MONSTRUO DEL INVIERNO RUGE Y arrasa las precarias viviendas de las gentes pobres sumiéndolas en la miseria.


El presidente Santos se apresura a llamar a la ola invernal en ciernes “la mayor tragedia natural de la historia del país”. Su capacidad poética lo llevó a afirmar en su reciente visita a Manizales que las montañas de Colombia “se están derritiendo”, para luego sostener que la situación “rebasa la capacidad del Estado”.
Una forma común de eludir la responsabilidad por la forma de gobernar es atribuir a la naturaleza los efectos de las actuaciones u omisiones políticas. El presidente Santos no es nuevo en el escenario. En 2001 lideró la reforma constitucional para frenar las transferencias y la descentralización, con el consecuente debilitamiento de la educación pública en las regiones, todo basado en razones de orden fiscal. La misma terapia que ahora pretende aplicar a nivel nacional. La visión fiscalista primó sobre el fortalecimiento del papel de los entes territoriales en el saneamiento ambiental y en la erradicación de la pobreza. El centralismo paternalista del entonces ministro de Hacienda desperdició la oportunidad de educar en la responsabilidad a las autoridades locales y regionales por el manejo de los crecientes recursos de las transferencias, como lo había concebido la Constitución de 1991.
El filósofo del derecho Ernesto Garzón Valdés, víctima de la dictadura argentina radicado en Alemania, llama la atención en su libro Calamidades, sobre la tendencia de atribuir a la naturaleza las consecuencias de la corrupción, las equivocaciones políticas y el desgobierno. Advierte que es común tildar de “tragedias” o “catástrofes” a fenómenos que con una acertada intervención previa del poder público habrían podido ser evitados.
Tantos años de olvido del campo; de sustracción de recursos a la educación pública rural; de carta blanca a los ganaderos y madereros para arrasar las selvas; de destrucción de las cuencas hidrográficas por colonos; de fumigaciones; de falta de planeación y desarrollo sostenible en un ambiente geográfico, geológico e hidrográfico complejo y desafiante como el colombiano. ¡Y los responsables políticos se lavan las manos con golpes de pecho y rezos a la virgen María!
No es gratuito que el presidente Santos tenga como embajador en Perú a Jorge Visbal Martelo, ganadero investigado por vínculos con paramilitares. Gran parte de los ganaderos y los mineros, los paramilitares, la guerrilla y los narcotraficantes, junto con políticos oportunistas y ambiciosos, son los responsables de la devastación de los bosques, de las cuencas de los ríos y de la exclusión social que lleva a los pobres a asentarte en las zonas más amenazadas por las crecientes sin cauce o en las faldas de las montañas deforestadas. La dirigencia política insiste en atribuir a hechos naturales las calamidades del invierno. Su pensamiento religioso es funcional a la evasión de la responsabilidad por un modelo de desarrollo extractivo y de explotación intensiva de la tierra y del subsuelo, en un contexto de autoridades de inspección y vigilancia venales o inexistentes.
Qué diferentes serían las cosas para Colombia si tuviéramos gobiernos verdes. ¡Pero verdaderamente verdes! Gobiernos que tuvieran al frente de sus carteras de Educación y Medio Ambiente no a personas inexpertas y ambiciosas sino a académicas y científicas, con títulos indiscutibles, impecable recorrido público y amplia experiencia en su campo como Guillermo Páramo, José Fernando Isaza, Ernesto Guhl o Manuel Rodríguez. Si así fueran las cosas tal vez no tendríamos que rezar tanto por las desgracias “naturales” que se avecinan para el país en las próximas décadas y quizás generaciones.

domingo, 10 de abril de 2011

CRÍMENES ECONÓMICOS CONTRA LA HUMANIDAD, ARTÍCULO EN EL PAÍS DE ESPAÑA

Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell. Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Columna en El País-Madrid
LOURDES BENERÍA / CARMEN SARASÚA 29/03/2011
29 de marzo de 2011

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es "cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil".

Desde la II Guerra Mundial nos hemos familiarizado con este concepto y con la idea de que, no importa cuál haya sido su magnitud, es posible y obligado investigar estos crímenes y hacer pagar a los culpables.

Solo Islandia persiguió penalmente a los responsables de la crisis y dejó que sus bancos se hundieran

Los Gobiernos protegen a quienes han provocado la crisis

Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad. El concepto no es nuevo.

Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su "teoría del crimen" a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo.

A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este.

Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática.

En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella.

La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis. Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable.

Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados, leemos y oímos cada día.

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título "Wall Street's economic crimes against humanity", Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones demuestra "la banalidad del mal" y el "narcisismo institucionalizado" en nuestras sociedades.

Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la "distancia emocional" con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado.

Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada.

Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros.

face="Arial" size="5"La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos.

Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios.

face="Arial" size="5"La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos. Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin "responsables".

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos, en España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010.

En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo. Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio.

Once billones de dólares de "riqueza familiar" han "desaparecido" al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros.

Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no solo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.

Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas.

No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado.

Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos.

Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de "crimen económico" se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política.

Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

sábado, 9 de abril de 2011

"La neurótica seguridad presidencial norteamericana": Leonardo Boff, en El País de Costa Rica

 http://elpais.cr/articulos.php?id=44155

La neurótica seguridad presidencial norteamericana

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 09/04/2011
Muchos de nosotros hemos conocido lo que significó la ideología de la seguridad nacional bajo las dictaduras militares en América Latina. La seguridad del Estado era el valor primero. En realidad se trataba de la seguridad del capital para que éste continuase con sus negocios y con su lógica de acumulación, más que propiamente de la seguridad del Estado. Esta ideología, en el fondo, partía del supuesto de que todo ciudadano es un subversivo real o potencial. Por eso, debía ser vigilado y eventualmente preso, interrogado y, si se resistía, torturado, a veces hasta la muerte. De este modo, se rompían los lazos de confianza sin los cuales la sociedad pierde su sentido. Se vivía bajo un pesado manto de desconfianza y de miedo.
Digo todo esto a propósito del aparato de seguridad que rodeó la visita del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a Brasil. Ahí funcionó en pleno la ideología de la seguridad, no nacional, sino presidencial. No se tuvo confianza en la capacidad de los organismos brasileros para garantizar la seguridad del presidente. Le acompañó todo el aparato de seguridad estadounidense. Vinieron inmensos helicópteros de tamaño tan monstruoso que había pocos lugares donde podían aterrizar, limusinas blindadas, soldados revestidos con tantos aparatos tecnológicos que más parecían máquinas de matar que personas humanas. Tiradores especiales colocados en los tejados y en lugares estratégicos junto con el personal de inteligencia. Cada rincón por donde pasaría la «corte imperial», las calles vecinas, casas y comercios fueron vigilados y revisados. Por razones de seguridad, fue cancelado el discurso que iba a dar al público en el centro de Río, en Cinelandia. Las personas invitadas a oír su discurso en el Teatro Nacional tuvieron que pasar antes por una minuciosa revisión.
¿Qué revela semejante escenario? Que estamos en un mundo enfermo e inhumano. Antes se tenía miedo de las fuerzas de la naturaleza, ante las cuales no teníamos mucha defensa, de demonios amenazadores o de dioses vengativos. Hoy tenemos miedo de nosotros mismos, de las armas de destrucción masiva, de las guerras de grandísima destrucción que algunos países centrales llevan a cabo. Tenemos miedo de los asaltos en la calle. Tenemos miedo de subir a los montes donde viven las comunidades pobres. Tenemos miedo hasta de los niños de la calle que nos pueden amenazar.
¿De qué no tenemos miedo?
Ya los clásicos enseñaban que las leyes, la organización del Estado y el orden público existen fundamentalmente para liberarnos del miedo y poder convivir pacíficamente.
Formalizando el pensamiento podemos, en primer lugar, decir que el miedo pertenece a nuestra existencia. Hay cuatro miedos fundamentales: el miedo a que nos quiten la individualidad y nos hagan dependientes o un mero número; el miedo a que nos corten las relaciones y nos castiguen a la soledad y al aislamiento; el miedo ante cambios que pueden afectar la profesión, la salud, y al límite, la propia vida; el miedo ante realidades inevitables y definitivas como la muerte. La forma como nos enfrentamos a estos miedos existenciales marca nuestro proceso de individuación. Si lo hacemos con valor, superando dificultades, crecemos. Si huimos y tratamos de evitarlos, acabamos debilitados y hasta avergonzados.
A pesar de toda nuestra ciencia que nos crea la ilusión de omnipotencia, volvemos a tener miedo de la Tierra y de sus fuerzas. ¿Quién controla el choque de las placas tectónicas? ¿Quién detiene un terremoto y frena un tsunami? No somos nada ante tales energías incontrolables, agravadas por el calentamiento global.
El miedo, pues, forma parte de nuestra condición humana. Se transforma en patología y neurosis cuando se busca evitarlo de tal forma que trastorna toda una realidad social y hace del espacio una especie de campo de batalla, tal como fue montado por las fuerzas de seguridad estadounidenses. Si un presidente visita un país y a su pueblo, debe asumir los riesgos que forman parte de la vida. En caso contrario, las autoridades de ambos lados mejor harían reuniéndose en un barco en alta mar, a salvo de miedos y peligros. Las estrategias de seguridad solamente revelan en qué mundo vivimos: el ser humano tiene miedo de los otros seres humanos. Somos rehenes del miedo y, por eso, sin libertad y sin alegría de vivir y de recibir a un visitante.
(*) Teólogo

martes, 22 de marzo de 2011

SOBRE TWITTER Y LA SUPERFICIALIDAD EN LA ARGUMENTACIÓN POLÍTICA, ARTÍCULO EN SEMANA

http://www.semana.com/noticias-opinion/twitter-fin-argumentacion-politica/153700.aspx

 

Twitter, el fin de la argumentación política

Por Juan Diego Restrepo E. *
Es un nuevo espacio comunicativo a través del cual se expresan los candidatos y le “hablan” a sus simpatizantes. He leído varios y en verdad poco aportan. 
 
Martes 22 Marzo 2011
 

La argumentación política ha caído en el terreno de la superficialidad gracias a Twitter. Así lo demuestran los mensajes que fluyen constantemente de ese nuevo dispositivo, a través del cual gobernantes y políticos simulan tener una “comunicación” fluida con sus gobernados y adeptos.

¿Cómo es posible que el Presidente de Colombia recurra a este dispositivo para “explicarle” a través de 140 caracteres a sus copartidarios del Partido de la U qué quería decir cuando expresó que el Partido Liberal era “su partido”? Lo que revela este episodio es la debilidad del sistema partidista colombiano y la frivolidad con la que se afronta.
¿Se imaginan al presidente Barack Obama diciéndole al Partido Republicano que “es su partido” y luego explicándoles a los demócratas y los estadounidenses a través de Twitter lo que quiso decir? Políticamente, el asunto no es tan insustancial como parece.

El uso político de este mecanismo de remisión de mensajes cortos raya, con frecuencia, en el ridículo. Ejemplo de ello lo representa Germán Vargas Lleras, quien, ante la eventualidad de los posibles efectos en las costas del Pacífico colombiano del tsunami ocurrido en Japón, envió el 11 de marzo pasado “un trino” a los pobladores de esa región del país: “A los amigos de la costa pacífica. Estar alerta por Tsunami. Llega 7 pm. Altura de la ola se estima en no más de 50 cms.”.

¿Puede alguien establecer cuántos pobladores de las costas del Pacífico colombiano recibieron el mensaje del Ministro del Interior y Justicia? ¿Puede precisar cuántos ciudadanos de las costas de Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó, considerada una de las más pobres del país, tienen acceso a este dispositivo? ¿Y aquellos que lo tienen, siguen al funcionario y recepcionan sus mensajes?

Asimismo, es importante referenciar la asidua proliferación de “mensajes” enviados por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. En este caso, no sólo aplica la completa ausencia de argumentación, sino el uso camorrista de la herramienta contra todos sus contradictores. Es más un espacio de bronca virtual que le garantiza una constante exposición en unos medios de información ávidos de noticias sensacionalistas.

Algunas campañas políticas que trabajan para las elecciones locales y regionales de octubre próximo, también están recurriendo al Twitter para “narrar” su trabajo. Es un nuevo espacio comunicativo a través del cual se expresan los candidatos y le “hablan” a sus simpatizantes. He leído varios y en verdad poco aportan. Más parece una práctica esnobista, para estar a tono con la supuesta realidad tecnológica. Ya imagino la gran cantidad de noticias políticas que se desprenderán del Twiter en los próximos meses. Habrá mucho “trino” y poca argumentación.

El uso de estas nuevas herramientas de comunicación crea un escenario de ficción, donde se asume que todos estamos interconectados, todos recepcionamos información y todos tenemos los dispositivos electrónicos para estar en red. No obstante, la realidad demuestra lo contrario: ni todos estamos interconectados, ni todos recepcionamos información frenéticamente, ni todos poseemos los dispositivos para articularlos a la red. Las razones son varias: unos por desinterés, otros por desconocimiento y la mayoría por insuperable limitación económica.

Quienes se sumergen en esa ficción virtual se olvidan que vivimos en un país de mayorías pobres, donde el consumo tecnológico no es prioritario o una posibilidad entre millones de colombianos que carecen de los más elementales derechos, como acceso a la alimentación, el trabajo, la salud, la educación y la vivienda. ¿A ellos les “hablan” los gobernantes y políticos a través de Twitter?

Los debates políticos que genera el uso de Twitter hacen parte de las discusiones sobre el desarrollo de las nuevas herramientas de la comunicación que de tanto en tanto se dan en el mundo. Lo que hoy se plantea sobre Twitter y sus efectos en los destinatarios de los mensajes, evoca las controversias sobre la televisión y su relación con la política durante la segunda mitad del siglo XX.

Diversos teóricos centraron sus estudios y debates en la influencia de este medio audiovisual sobre la política y los receptores. Al reflexionar sobre el tema, el filósofo francés Pierre Bordieau dijo que “la pantalla televisiva se convirtió hoy en una especie de espejo de Narciso, un lugar de exhibición narcisista”, en el cual los políticos ocupaban un lugar central. Pero no todos, pues en determinadas ocasiones su visualización estaba más relacionada con el concepto de “buen registro”, es decir, en el de la apariencia física ideal, que con el de la capacidad argumentativa.

Hoy el debate regresa, pero esta vez sobre Twitter. Al igual que la televisión, elimina la disposición argumentativa del político y dada la condición de virtualidad elimina la apariencia física como factor mediatizador, pero centra su atención en dos aspectos centrales: la importancia del emisor para la agenda de los medios de información y la cantidad de seguidores que tenga su cuenta. De hecho, en los espacios informativos se difunden con frecuencia notas periodísticas alusivas a este dispositivo y su relación con los “famosos”. Twitter es el nuevo termómetro de Narciso.

La escritora australiana Germaine Greer escribió que “en la era de la información, la invisibilidad es sinónimo de muerte”. Muchos gobernantes y políticos así lo creen y encontraron en Twitter un dispositivo ideal para sus fines, por eso se dedican a “trinar” varias veces al día, con mensajes andinos y fútiles. El hecho es estar ahí, aparecer, mostrarse, día a día, sin descanso. Narciso no ya en la pantalla de un televisor, sino en la de un Blackberry.


(*) Periodista y docente universitario

lunes, 21 de marzo de 2011

De la justicia, en El Colombiano

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/D/de_la_justicia/de_la_justicia.asp?CodSeccion=219

 

De la justicia

Jorge Giraldo Ramírez | Medellín | Publicado el 21 de marzo de 2011
Siendo joven para morir -y más joven aún para ser filósofo- el pensador Chaïm Perelman (1912-1984) escribió un pequeño ensayo titulado " De la justicia ".

Fue publicado en formato de libro y la edición española más reciente fue hecha en México hace casi 50 años y ocupa apenas 80 páginas.

Perelman -quien nació en Polonia y se hizo después ciudadano belga- afirma que la justicia es una noción que tiene mucho prestigio y que se trata de un término que entraña fuertes emociones. Sin embargo, para él, la justicia también es una noción confusa. De hecho, su trabajo se despliega analizando seis maneras distintas de entender la justicia. Por supuesto, allí hay un problema terrible. Cuando se habla de justicia se percuten en la sociedad y las personas sentimientos y reacciones muy profundas, que suelen tornarse problemáticas, ya que al hablar de justicia muchas veces entendemos cosas distintas.

Esta antigua dificultad de la noción de justicia se ha querido subsanar modernamente con el predominio de la llamada "justicia formal", es decir, en la observación rigurosa de la regla y la igualdad de tratamiento a las personas semejantes. Pero Perelman cree que esta solución es apenas parcial porque normalmente las reglas están vinculadas con un sistema de valores, y los sistemas de valores tienen principios injustificados y algunos elementos arbitrarios.

En virtud de estas conclusiones, Perelman llega a la conclusión de que es inevitable que existan elementos de arbitrariedad en todo sistema judicial o, para decirlo en sus propias palabras, que "no hay justicia perfecta y necesaria". Por lo tanto, la famosa máxima de "hágase justicia, aunque perezca el mundo" es inmoral. Si no hay justicia perfecta, si siempre hay elementos arbitrarios e injustificados en los sistemas legales, no puede llegarse a una conclusión tan radical.

De esta manera, Perelman se opone a una concepción del mundo basada exclusivamente en el valor de la justicia y su operacionalización a través del sistema legal y de los tribunales. Un reino sólo justo sería curiosamente un reino lleno de arbitrariedades y de medidas insostenibles racional o argumentativamente. Da a entender que el " pereat mundus, fiat justitia " sería un lema que hoy llamaríamos fundamentalista, por más que el divino Kant lo haya recogido en su " Paz perpetua ".

Llegados a este punto, parecemos en un callejón sin salida. Perelman propone una solución: es necesario que el sistema legal se impregne "con valores más inmediatos y más espontáneos". La página y media de su maravillosa conclusión en este ensayo termina con esta frase: "Todo sistema de justicia debería no perder de vista su propia imperfección y concluir que una justicia imperfecta, sin caridad no es justicia".

El ensayo está datado el 1 de agosto de 1944. Perelman era judío, ya se tenían noticias del genocidio nazi y se escuchaban las voces de la venganza en forma de tribunales y organización de cacerías para los responsables. Pero Chaïm Perelman -el fundador de la nueva retórica y autor de la ya clásica " Teoría de la argumentación "- estaba llamando a tener consideraciones de caridad, a no olvidar los valores sin los cuales cualquier sistema legal puede ser simplemente un instrumento de enriquecimiento, de venganza o de instrumentalización política.

domingo, 27 de febrero de 2011

MEDIO PAN Y UN LIBRO: FEDERICO GARCÍA LORCA


http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2010/09/14/federico-garcia-lorca-medio-pan-y-libro

Federico García Lorca: Medio pan y un libro...

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!' Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

domingo, 6 de febrero de 2011

LAS "LOCURAS" DE CHÁVEZ, SEGÚN José Steinsleger EN LA JORNADA, DE MÉXICO

http://www.jornada.unam.mx/2010/12/22/index.php?section=opinion&article=021a1pol


"Ah... ¡Qué Chávez!
José Steinsleger
A 12 años del inicio de la revolución bolivariana, dibujemos algunas palomitas que dan cuenta de la "preocupante orientación estatista" de ésta. Aclaración pertinente: los datos que siguen a continuación no provienen de Wikileaks.

Economía y finanzas

1. Liberación del país del Fondo Monetario Internacional. 2. Aumento de las reservas internacionales. 3. Disminución de la deuda pública de 47.5 a 25 puntos (2003-2006). 4. Eliminación del impuesto al débito bancario. 5. Creación de tres grandes bancos: del Tesoro, de Desarrollo y del Sur.

Petróleo

6. Recuperación de la industria petrolera. 7. Recuperación de la OPEP como organización defensora de los precios del petróleo, y creación de Petrosur. 8. Liberación de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) de la comisión de valores de Estados Unidos, pagando la deuda correspondiente (26 mil millones de dólares). 9. Aumento de las reservas con la recuperación de la franja del Orinoco.

Agricultura y producción

10. Rescate de tierras para la agricultura y entrega de tierra a campesinos. 11. Diversificación de la producción. Creación de fábricas como la de tractores, bicicletas y automóviles, así como cemento en asociación con Irán.

Salud

12. Creación de un nuevo Servicio Nacional de Salud (Misión Barrio Adentro). 13. Dotación de hospitales con incubadoras y equipos sofisticados. 14. Construcción del Cardiológico infantil. 15. Millares de personas que han recuperado la vista (Misión Milagro). 16. Disminución de la mortalidad infantil en 27 por ciento. 17. Aumento en la esperanza de vida a 73.18 años. 18. Construcción de la primera Clínica Popular Indígena en Apure, y extensa red de 10 ambulatorios para los indígenas.

Mujer

19. Creación de Inamujer. 20. Creación del programa Simoncito (atención a los niños desde antes de nacer). 21. Extensión del periodo de lactancia materna que obliga a los empleadores a darle más semanas a las madres trabajadoras. 22. Apoyo a 200 mil madres con dificultades económicas (Misión Madres del Barrio).

Educación

23. Universidad Bolivariana en todos los estados (más de 800 técnicos superiores graduados), y Universidad del Deporte, en Cojedes. 24. Apertura de estudios de bachillerato para miles de personas. Más de 200 mil bachilleres graduados (Misión Ribas). 25. Alfabetización de más de millón y medio de personas, por lo cual la UNESCO declaró al país libre de analfabetismo. 26. Recuperación de más de 10 mil planteles educativos. 27. Creación de 58 mil 236 nuevas escuelas. 28. Creación de 255 escuelas técnicas donde estudian 203 mil alumnos. La meta es llegar a 500 escuelas técnicas para 500 mil alumnos. 29. Edición de más de 50 millones de libros de distribución gratuita para elevar el nivel cultural del pueblo. 30. Dotación a las bibliotecas públicas del país. 31. Recuperación de más de 100 mil planteles educativos. 32. Creación de más de 6 mil escuelas bolivarianas y 75 mil bibliotecas de aula. 33. Pago de todos los pasivos de los maestros y aumento sustancial de sueldo. 34. Eliminación de cobro de matrículas en los colegios del Estado.

Pobreza, trabajo y vivienda

35. Disminución de la pobreza crítica de 80 a 30 por ciento (1998-2007). 36. Atención a cientos de personas y niños de calle (Misión Negra Hipólita). 37. Red de Casas de Alimentación para personas en necesidad. 38. Declaración de inamovilidad laboral, para impedir despidos. 39. Programa de sustitución de ranchos por viviendas. 40. Con prestaciones, el salario mínimo del trabajador venezolano asciende a 638 dólares mensuales (8 mil pesos mexicanos).

Servicios

41. Aumento del número de personas que hoy tienen agua potable y electricidad. 42. Creación de los Distritos Sociales de PDVSA para asistir a cientos de comunidades en el país. 43. Plan nacional de gasificación (gas directo para todas las comunidades).

Comunicación

44. Creación de Telesur y la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN). 45. Aprobación de la ley de responsabilidad social en radio y televisión. 46. Puesta en órbita del satélite Simón Bolívar, para el desarrollo de telemedicina, teleducación y la independencia de información.

Medio ambiente

47. Aumento de 6 mil 700 aves de la población de flamencos del Caribe, especie amenazada de extinción. 48. Siembra de 20 millones de árboles desde 2006 (Misión Árbol).

Seguridad

49. Aumento del número de afiliados al Seguro Social, y de las pensiones a los ancianos. 50. Pago de todas las deudas con profesores, médicos y jubilados. 51. Jubilación a maestros de las escuelas católicas Fe y Alegría, que en 50 años no habían recibido jubilación y aguinaldos. 52. Construcción de ciudades penitenciarias a fin de resolver la problemática de las cárceles.

Fuerzas armadas

53. Independización de las Fuerzas Armadas de la influencia de la Escuela de las Américas. 54. Salida de técnicos yanquis que realizaban espionaje en los cuarteles y diversificación de mercados para abastecerse de armas.

Integración

55. Ingreso al Mercosur. 56. Creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) como alternativa del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Política

57. Elevación de la autoestima de los venezolanos. 58. Establecimiento de la soberanía del país. 59. Enaltecimiento de la historia de luchas populares y nacionales. 60. Democracia efectiva".
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* José Steinsleger es escritor y periodista. Miembro fundador de la
Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP, 1976), de la Agencia
Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (ALASEI-UNESCO,
1984) y del movimiento “En defensa de la humanidad” (México, 2003).
Desde 1996 mantiene una columna fija en el periódico mexicano La
Jornada. Autor y co-autor de algunos libros sobre la coyuntura
política de Latinoamericana.