domingo, 17 de julio de 2011

"El "complejo Dios" de la modernidad": Leonardo Boff, en El País, de Costa Rica

http://elpais.cr/articulos.php?id=49395

El «complejo de Dios» de la modernidad

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 16/07/2011
La crisis actual no es solo una crisis de escasez creciente de recursos y de servicios naturales. Es fundamentalmente la crisis de un tipo de civilización que ha colocado al ser humano como «señor y dueño» de la naturaleza (Descartes). Ésta, para él, no tiene espíritu ni propósito y por eso puede hacer lo que quiera con ella.

Según el fundador del paradigma moderno de la tecnociencia, Francis Bacon, el ser humano debe torturarla hasta que nos entregue todos sus secretos. De esta actitud se ha derivado una relación de agresión y de verdadera guerra contra la naturaleza salvaje que debía ser dominada y «civilizada». Surgió así también la proyección arrogante del ser humano como el «Dios» que domina y organiza todo.

Debemos reconocer que el cristianismo ayudó a legitimar y a reforzar esta comprensión. El Génesis dice claramente: «llenad la Tierra y sujetadla y dominad sobre todo lo que vive y se mueve sobre ella» (1,28). Después se afirma que el ser humano fue hecho «a imagen y semejanza de Dios» (Gn 1,26). El sentido bíblico de esta expresión es que el ser humano es lugarteniente de Dios, y como Éste es el señor del universo, el ser humano es el señor de la Tierra. Él goza de una dignidad que es solo suya: la de estar por encima de los demás seres. De aquí se generó el antropocentrismo, una de las causas de la crisis ecológica. Finalmente, el monoteísmo estricto suprimió el carácter sagrado de todas las cosas y lo concentró sólo en Dios. El mundo, al no poseer nada de sagrado, no necesita ser respetado. Podemos modelarlo a nuestro gusto. La moderna civilización de la tecnociencia ha ocupado todos los espacios con sus aparatos y ha podido penetrar en el corazón de la materia, de la vida y del universo. Todo venía envuelto con el aura del «progreso», una especie de recuperación del paraíso, en otro tiempo perdido, pero ahora reconstruido y ofrecido a todos.

Esta visión gloriosa empezó a derrumbarse en el siglo XX con las dos guerras mundiales y otras coloniales que produjeron doscientos millones de víctimas. Cuando se perpetró el mayor acto terrorista de la historia, las bombas atómicas lanzadas sobre Japón por el ejército estadounidense, que mataron a miles de personas y destruyeron la naturaleza, la humanidad se llevó un susto del cual no se ha repuesto hasta hoy. Con las armas atómicas, biológicas y químicas construidas después, nos hemos dado cuenta de que no necesitamos a Dios para hacer realidad el Apocalipsis.

No somos Dios y querer serlo nos lleva a la locura. La idea del hombre queriendo ser «Dios» se ha transformado en una pesadilla. Pero él se esconde todavía detrás del «tina» (there is no alternative) neoliberal: «no hay alternativa, este mundo es definitivo». Ridículo. Démonos cuenta de que «el saber como poder» (Bacon) cuando se realiza sin conciencia y sin límites puede autodestruirnos. ¿Qué poder tenemos sobre la naturaleza? ¿Quién domina un tsunami? ¿Quién controla el volcán chileno Puyehe? ¿Quién frena la furia de las inundaciones en las ciudades serranas de Río? ¿Quién impide el efecto letal de las partículas atómicas de uranio, de cesio y de otros elementos, liberadas por las catástrofes de Chernobyl y de Fukushima? Como dijo Heidegger en su última entrevista a Der Spiegel: «sólo un Dios podrá salvarnos».

Tenemos que aceptarnos como simples criaturas junto con todas las demás de la comunidad de vida. Tenemos el mismo origen común: el polvo de la Tierra. No somos la corona de la creación, sino un eslabón de la corriente de la vida, con una diferencia, la de ser conscientes y con la misión de «guardar y cuidar el jardín del Edén» (Gn 2,15), es decir, de mantener las condiciones de sostenibilidad de todos los ecosistemas que componen la Tierra.

Si partimos de la Biblia para legitimar la dominación de la Tierra, tenemos que volver a ella para aprender a respetarla y a cuidarla. La Tierra generó a todos. Dios ordenó: «Que la Tierra produzca seres vivos, según su especie» (Gn 1,24). Ella, por lo tanto, no es inerte; es generadora, es madre. La alianza de Dios no es solo con los seres humanos. Después del tsunami del diluvio, Dios rehizo la alianza «con nuestra descendencia y con todos los seres vivos» (Gn 9,10). Sin ellos, somos una familia menguada.

La historia muestra que la arrogancia de «ser Dios», sin nunca poder serlo, sólo nos trae desgracias. Bástenos ser simples criaturas con la misión de cuidar y respetar a la Madre Tierra.
(*) Teólogo

miércoles, 13 de julio de 2011

"EL ASESINO DE BALZAC", ANA CRISTINA RESTREPO EN EL COLOMBIANO

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/el_asesino_de_balzac/el_asesino_de_balzac.asp?CodSeccion=219

 El asesino de Balzac

Ana Cristina Restrepo Jiménez | Publicado el 6 de julio de 2011
"Balzac fue asesinado en la escuela, donde todos los poetas son asesinados". Henry Miller

I.En la iglesia de San Ignacio, una mujer escuálida, de edad imposible, se arrodilla frente al altar. Huele mal. Viste falda café, camisa harapienta abotonada hasta el cuello, y zapatos de tela. Lleva un bolso ajado, y una diadema de plástico coronada con margaritas diminutas.

El cura imparte la bendición final. Comienza un concierto con el grupo Opus 4. Ella permanece, desmadejada, sobre las escalas del altar. Mientras cantan "Volver con la frente marchita?", la vagabunda deja caer su bolso abierto (sólo carga un pañuelo amarillento) y alza la frente hacia la cúpula de la iglesia. Sonríe, con las manos sobre el regazo.

No sé definir la poesía. Tal vez, la imagen de esa mujer me acerque.

II.Recuerdo a un tipo llamado Édgar, aprendiz de asesino, que cometía versos y los vendía en las cajas registradoras del Éxito. Leer las instrucciones de las cuchillas Minora, exhibidas al lado de sus libros, era una experiencia estética más conmovedora que los poemas allí contenidos.

III.
Cuando en el colegio una de las asesinas de Balzac declamaba "Siquiera se murieron los abuelos", yo pensaba en los míos. No estaban muertos, pero habrían preferido estarlo para evitar ver cómo se mellaba mi perfil? del tedio.

IV.
Jamás he visto un estante del supermercado con latas de versos "no perecederos" pero sí he caminado por campos sembrados de poemas. En más de quince años como periodista cultural no he conocido al primer cojonudo que tras el apretón de mano me diga: "Mucho gusto, soy Fulano. Poeta".

V.
Conozco películas dedicadas al poeta en busca de inspiración ("Poesía", de Lee Chang-dong) o al que no sabe qué hacer con la suya ("El lado oscuro del corazón", de Eliseo Subiela). Estoy convencida de que no sólo en el cine existen personajes que guardan poemas en el botiquín o carniceros dispuestos a intercambiar sonetos por longanizas.

VI.
He leído malos poetas y también poetas que no me gustan. Su casa es el cliché, y el lugar común su sofá. Son fáciles y predecibles. Creen que su mirada cambia con los tóxicos: inhalados, bebidos, untados. (O copiados).

Y ni así.

La poesía puede ir en el bus oxidado y ruidoso de la ruta Aranjuez 204, con la leyenda: "Volvió Javier el rápido".

Le creo a Jaime Jaramillo Escobar: "Reservar el término de poeta sólo para el que escribe versos es empequeñecer la poesía"*.

VII.
Los niños son los maestros primeros de poesía. No es gratuito que los grandes (Miguel Hernández, Pedro Salinas o César Vallejo) parezcan buscar el vientre.

Los mejores poetas hacen música. Y los músicos suelen hacer la mejor poesía.

¡Jim Morrison!

El tiempo es el juez implacable del poeta. Pero el juez inmediato es el corazón.

VIII.Cuando mi ciudad se llena de poesía, les canto a los poetas anónimos (sin galardón, cuya obra tiene un único mérito: haber sido escrita) y a los malos poetas (sin ellos, no sabríamos qué es la buena poesía).

Para los anónimos, una sugerencia: salgan del cajón.

Para los malos, una súplica: no publiquen. (Cada rima de Ricardo Arjona vuelve a asesinar a Balzac y tortura a una buena parte de la Humanidad).

* Método fácil y rápido para ser poeta I.

lunes, 4 de julio de 2011

LOS PELIGROS DE LA OBEDIENCIA: CARLOS GAVIRIA DÍAZ EN EL ESPECTADOR

http://www.elespectador.com/impreso/columna-249308-los-peligros-de-obediencia


Los peligros de la obediencia

Por: Carlos Gaviria Díaz

A MEDIADOS DEL SIGLO PASADO HArold Laski, el lúcido pensador y dirigente político inglés, escribió un opúsculo inquietante sobre los efectos deshumanizantes que se producen en una sociedad que hace de la obediencia un valor supremo: desaparece la persona como sujeto moral y, va de suyo, se inhibe la construcción de una comunidad democrática libre y deliberante.


Creo no equivocarme si afirmo que es ése uno de los factores, entre muchos, que han impedido que en Colombia haya una democracia de verdad.

Releí el ensayo hace poco, estimulado por la lectura del un libro singular de Michel Onfray, el combativo y original escritor francés, titulado El sueño de Eichmann. En él se reseña algo ya conocido: el criminal nazi, autor y cómplice del horrendo asesinato de centenares de miles de judíos, ilegalmente capturado en Argentina y llevado a Israel, adujo ante el Tribunal que lo juzgó y condenó a la horca, que nada tenía en contra de los judíos pero que había recibido ese mandato superior y para él la obediencia era un imperativo de conciencia. Para dar mayor fuerza a su alegato, arguyó que desde su infancia lo había aprendido en “Kant”, quien en algunos de sus textos exhorta: “Pensad, pensad y pensad, pero obedeced, obedeced, obedeced”.

Si su lectura de Kant fue correcta o precaria, resulta marginal para nuestro propósito. Personalmente me siento inclinado a concordar con Hanna Arendt que opina lo segundo. Pero independientemente de la fuente nutricia invocada, es un hecho histórico incontrovertible que los dirigentes nazis que fueron llevados ante la justicia alegaron en su defensa la obediencia debida.

Pero se dirá: claro el régimen de Hitler fue un régimen no sólo autoritario sino totalitario. En una democracia tal situación sería inconcebible. De acuerdo.

Sin embargo, hay algo que no deja de preocuparme. Mucho me he cuidado de calificar de fascista al gobierno de Uribe. Autoritario sí, de eso no me cabe duda. Pero, para mi sorpresa, a propósito de los procesos abiertos por las interceptaciones telefónicas ilegítimas, hemos escuchado la cantinela monótona de algunos de los inculpados (Andrés Peñate, María del Pilar Hurtado, Marta Leal, Mario Aranguren, etc.): “Actuamos acatando órdenes superiores”. Órdenes ilegales, desde luego, infractoras de la Constitución misma, absolutamente inválidas en un Estado de derecho. La doctora Hurtado incluso ha dicho que el doctor Uribe le indicó que evadiera la acción de la justicia y se arropara en la impunidad, desvirtuando la institución del asilo.

Puede uno entonces desentrañar el sentido de las afirmaciones de algunos de sus ideólogos de cabecera: “El Estado de opinión es una fase superior del Estado de Derecho”. Ahora sabemos en dónde radica esa superioridad.

"Cuando la política es asexuada...", María Jimena Duzán, en Semana

http://www.semana.com/opinion/cuando-politica-asexuada/150975-3.aspx

Cuando la política es asexuada...

Por María Jimena Duzán
OPINIÓNEsos jóvenes políticos temen comprometerse a emitir juicios de valor y navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.
Sábado 29 Enero 2011


Desde hace unos años vengo detectando la aparición de unos políticos que han puesto de moda la pragmática tesis de que para hacer política no se necesita tener ninguna ideología ni recurrir a ninguna teoría. Son políticos aguados, neutros, que siempre están al margen de los grandes temas del país porque no quieren que se les ubique en ningún espectro.

No se esfuerzan por tener una opinión formada de nada que les imponga asumir una posición; se distinguen por que todos ellos consideran que para ser un candidato a concejal, a alcalde o a gobernador lo que se necesita es tener las dotes de un gerente -¿para qué mas?-, y aunque casi todos ellos tienen cierto sex appeal personal innegable, son asexuados en política.

Los más preclaros representantes de esta nueva élite son Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo. Los dos se han definido siempre como gerentes de la cosa pública y tanto el uno como el otro se ufanan hasta hoy de haber sido los únicos políticos que en los ocho años de gobierno de Uribe no se enfrascaron en la polarización que dividió al país entre uribistas y antiuribistas. "Yo no soy ni antiuribista ni uribista" fue la frase cumbre de Sergio Fajardo que deja al descubierto el talante de estos políticos que se autoarropan también bajo el calificativo de "independientes", aunque en realidad no lo sean. (Y no lo son, porque para ser independientes hay que asumir posiciones, y eso va contra su naturaleza, como tampoco es cierto que hayan mantenido una neutralidad en la polarización durante el uribato: en el fondo, detrás de esa impostada neutralidad, los dos siempre fueron más uribistas que antiuribistas).

Para bien o para mal, su política asexuada hizo escuela y ya cuentan con varios discípulos que van por ese mismo rumbo, muy a nuestro pesar. Me refiero a jóvenes políticos con gran futuro, como David Luna, Carlos Fernando Galán y Simón Gaviria, entre otros. Todos muy preparados, bien intencionados y con un gran sex appeal personal, pero que temen comprometerse en temas nacionales, no se atreven a emitir juicios de valor que pueda demostrar que detrás de ellos hay alguna ideología y que navegan en una cómoda neutralidad para que nadie se moleste.

Ojalá estos jóvenes se bajen de ese bus a tiempo y no dilapiden su capital político como les ha pasado a sus mentores. A pesar de que Peñalosa y Fajardo salieron en hombros de sus alcaldías y de que se les reconoce que bajo su administración tanto Bogotá como Medellín se llenaron de megaobras y de bibliotecas, su carrera política, lejos de despegar, se ha ido apagando.

Ambos han ido de un traspiés a otro. Peñalosa no ha ganado ni una elección desde que salió de la Alcaldía, y me temo que va para una nueva derrota si se presenta como candidato a la administración de Bogotá. A Fajardo no solo le fue mal con su partido inventado a última hora, sino que se le esfumaron los votos que supuestamente le eran fieles en su campaña presidencial. No le votaron ni los paisas, y si quiere ganar la Gobernación de Antioquia en estas elecciones de octubre, va a tener que apercollárseles a los caciques liberales y de Cambio Radical, sus nuevos socios políticos, porque solo con su sex appeal verde no le alcanza. (Como están las cosas, hasta puede terminar apoyado por La U).
¿Y por qué no les sonríe el electorado a estos políticos asexuados si son tan buenos muchachos? Yo me temo que es por una razón muy lógica: porque de tanto andar cacareando su neutralidad, han terminado por no representar nada ni a nadie. El electorado no sabe a qué atenerse con ellos, y como son un enigma, prefiere no votar por ellos. Al fin y al cabo, en una democracia los políticos están para defender posiciones, no para evadirlas, de la misma forma que en un estado de derecho los políticos están para debatir los grandes temas nacionales y no para ignorarlos. Lo último que le puede pasar a este país es que en medio de tanta corrupción en la política, a los políticos que no lo son se les dé por envolverse en una neutralidad impostada.

La política es el arte del poder, como decía Maquiavelo. Y la base de la política son la ideas. Si se las quitamos, la política queda eunuca. Así de simple.

martes, 28 de junio de 2011

"CRISIS TERMINAL DEL CAPITALISMO": LEONARDO BOFF EN EL PAÍS, COSTA RICA

http://www.elpais.cr/articulos.php?id=48113


¿Crisis terminal del capitalismo?

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 25/06/2011
Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia? Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.

La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.

La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés, como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite insuperable.

El capitalismo precariza o prescinde del trabajo. Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La consecuencia directa es el desempleo estructural.
Millones de personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital, ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis social, como la que asola en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es fuente de riqueza. Lo es la máquina.

La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y la rentabilidad de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas.

Fue el capital mismo el que creó el veneno es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia, hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios países, y también en Brasil.

Las calles de varios países europeos y árabes, los "indignados" que llenan las plazas de España y de Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.

Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no aguanten más las consecuencias de la súper explotación de sus vidas y de la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y afligiendo la vida de sus hijos e hijas.

lunes, 20 de junio de 2011

De Nóvel a Nóvel: Carta abierta de Adolfo Pérez Esquivel a Barack Obama

Estimado Barack:

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver cómo la destrucción y muerte sembradas en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, terminan justificando el asesinato y es festejado como si se tratase de un acontecimiento deportivo.

Indignación por la actitud de sectores de la población de los EE.UU., de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia.

No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda; el objetivo fue asesinarlo.

Los muertos no hablan, y ante el miedo a que el ajusticiado pudiera decir cosas no convenientes para los EE.UU., la salida fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuando te otorgaron el Premio Nobel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía: “Barack, me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nobel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la paz entre los pueblos; tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Nada de eso has logrado hacer; por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice: “Nosotros los pueblos del mundo…”, hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton, quien dice: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”.

Eras muy joven Barack durante la Guerra de Vietnam; tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra.

Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Merton decía –frente a un matasellos del correo que acababa de llegar, The U.S. Army, key to peace, “El ejército estadounidense, clave de la paz”–: ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuanto más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen.

He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros, quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

La vida tiene ese no sé qué de lo imprevisto y sorprendente, de la fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna; restablecer el equilibrio con la Madre Tierra.

Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida, arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.

Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino, decía que “del laberinto se sale por arriba”.

Y creo, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder de dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los pies de los EE.UU. porque impone la fuerza de las armas, e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que han llevado a EE.UU. al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.

A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las Torres Gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso le ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar sus productos de muerte.

Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las Torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, con el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos a la ciudad y el hospital pediátrico, y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”.

La palabra vaciada de valores y contenido, por lo que al asesinato lo llamas muerte y dices que por fin EE.UU. ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo, tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervenciones armadas, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”? ¿Cómo lo llamarías?

¿Será por ese motivo que el pueblo de los EE.UU. vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.

La paz es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad; su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La paz no se regala, se construye, y eso es lo que te falta, muchacho: coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EE.UU., desconociendo los tratados internacionales, los pactos y protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifican nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.

¿Cómo puedes hablar de la paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes, en Guantánamo, en los EE.UU., en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib , y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Medio Oriente y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangran a los palestinos e israelíes?

Barack: mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano.

Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.

El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.

Te deseo mucha fuerza y esperanza, y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la paz.

Por Adolfo Pérez Esquivel (Premio Novel de la Paz, 1980)

"AUGE Y CAÍDA DEL LIBERALISMO": ALPHER ROJAS, EN EL TIEMPO DE BOGOTÁ

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9581184.html

Auge y caída del liberalismo

    Al cumplirse 20 años de vigencia de la Constitución Política de Colombia, calificados analistas tanto en la discusión académica como desde los estudios empíricos de casos han coincidido en atribuirle al modelo neoliberal -importado por César Gaviria- no solo la crisis sistémica del país y el conflicto social, sino la derechización de la cultura política y el consiguiente marchitamiento de la democracia, que estimuló la emergencia de la derecha primitiva con Álvaro Uribe Vélez, junto con la creencia de que la única forma de gestionar los asuntos públicos es mediante hombres de negocios con métodos de la empresa privada.

    La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 (ANC) fue un proceso en el que Gaviria forzó a los socialdemócratas a incluir el Consenso de Washington (la política económica de Ronald Reagan y Margaret Thatcher) a cambio de la adopción de un paisaje institucional en el que cupiera simbólicamente un menú  de garantías sociales que no financió, razón por la cual los sujetos de esos derechos han tenido que recurrir a las vías judiciales -la tutela- para hacerlos efectivos. Finalmente, esa reforma fue el resultado de una negociación entre defensores de la primacía de la política (Partido Liberal, AD-M19, indígenas y negritudes) y la derecha  (Partido Conservador y sectores religiosos), cuyos proyectos contaban con la inspiración ideológica del gobierno. 

    La motivación que inspiró la participación de la sociedad colombiana en la convocatoria de la ANC -cuyo resultado nunca fue contabilizado, de acuerdo con la investigación del constitucionalista Óscar Alarcón- era la idea de que en ese escenario se llegaría a un pacto de paz que pondría fin al conflicto armado. Pero, el mismo día de elecciones, para que no quedara duda de sus lógicas de dominación, Gaviria lanzó un ataque militar contra Casa Verde, nicho tradicional del secretariado de las Farc, circunstancia que enviaba un mensaje negativo frente a la esperanza nacional de una salida negociada, y para la juventud, trabajadores y campesinos contestatarios en el sentido de que, en adelante, la represión sería el tono de la política social, al tiempo que desplegaba señales de atracción a las transnacionales y de favorecimiento a las élites corporativas, que así tuvieron la libertad de imponer su agenda desde el sistema financiero para ampliar mucho más la brecha social. 

    Una muestra del desastre promovido por el gobierno "del revolcón"  es el colapsado sistema de salud con la Ley 100 y las correspondientes a los sectores laboral y de educación, bienes públicos convertidos en mercancías, cuya "mano invisible"  no solo produjo -en 20 años- más muertes, marginalidad y miseria que el conflicto interno armado en 60 años, sino que generó la anarquía del sistema político. Es bueno recordar este pasaje ahora que la Corte Penal Internacional ha anunciado su interés en ocuparse de los delitos económicos como reatos de lesa humanidad, en los que están incursos los mandatarios de la época neoliberal del hemisferio. 

    Así, el liberalismo, que desde la república liberal y el gobierno de López Pumarejo construyera su histórica legitimidad política como defensor de las libertades civiles y los  derechos humanos y sociales, confundió  su destino y adoptó las teorías neoclásicas del libre mercado y, a partir de allí, la decadencia del partido fue evidente. Las clases medias y populares, tanto como los intelectuales progresistas, los trabajadores y la juventud, decidieron no participar más en sus procesos, puesto que su proyecto devino dinástico y pobremente desarrollado en términos de cultura política. 

    Ante tal desastre, los intelectuales de la izquierda democrática decidimos reanimar al partido, buscar el retorno de la política y devolverles a las bases sociales las  emociones perdidas; con el respaldo de Alfonso López Michelsen, Horacio Serpa Uribe, Hernando Agudelo Villa y Eduardo Sarmiento Palacio, convocamos la Asamblea Constituyente Liberal del 2000, que determinó  el giro hacia el socialismo. Publicamos la revista 'Nueva Página' y creamos en el IPL la cátedra Darío Echandía, dictada por docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Colombia, con seminarios de historia de las ideas políticas y de política comparada, con una masiva participación de jóvenes y profesionales. Fue tan exitoso ese trabajo, que el periodista e historiador Leopoldo Villar Borda comentó: "Hay más instituto que Partido". Nos alentaban dos eventos importantes: los ecos del movimiento Poder Popular que, pese a su fuerte poder burocrático, no alcanzó a sobrevivir, y el Foro Ideológico del año 2000, cuya entusiasta concurrencia marcó el norte de un partido en plena modernización. Buscábamos superar la política caudillista de incentivos individuales para atraer las tendencias progresistas y los movimientos sociales. Sin embargo, Gaviria, tras un clandestino pacto de cúpulas, que puso el partido en sus manos (www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1693778), regresó e impuso el "pensamiento único". Contra ese asalto, la sufrida senadora Piedad Córdoba y quienes la acompañábamos creamos el movimiento Poder Ciudadano, que finalmente no logró concretar su proyecto opositor, pero abrió el camino de las alianzas progresistas que en adelante les daría dura batalla al neoliberalismo y al clientelismo y contribuiría a elegir al alcalde Lucho Garzón en Bogotá.

    El modelo de capitalismo salvaje, veinte años después, mostraría el descrédito de sus diseñadores internacionales, no así el de sus auspiciadores locales, que hoy -contra toda lógica política- orientan al país. Una mirada  al bloque en el poder advierte que en él están los mismos que prohijaron la apertura económica. Es un mismo grupo social el que está  en la presidencia de la república, en la alcaldía de Bogotá, en la dirección del liberalismo, del Polo, de Cambio Radical y de 'la U', cargos en donde están reproduciendo las políticas de los años 90. 

    La reinvención del liberalismo  será posible solo si rechaza tajantemente el neoliberalismo y se decide por el socialismo para construir un proyecto de democracia en profundidad, que sustituya el orden injusto que hoy nos rige presentando soluciones innovadoras para los problemas urbanos y la desigualdad. 

Nosotros, en La Izquierda, con Oskar Lafontaine, entendemos por democracia un orden social en el que priman los intereses de la mayoría; definimos la democracia a partir de sus resultados, no de su forma.

* Analista político e Investigador social

"SOSTENIBILIDAD: ¿ADJETIVO O SUSTANTIVO?": LEONARDO BOFF EN EL PAÍS, COSTA RICA

http://www.elpais.cr/articulos.php?id=47367

Sostenibilidad: ¿adjetivo o sustantivo?

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 11/06/2011
Hoy en día es de buen tono hablar de sostenibilidad. Sirve como etiqueta de garantía de que la empresa, al producir, está respetando el medio ambiente. Detrás de esta palabra se esconden algunas verdades, pero también muchos engaños. Por lo general es usada como adjetivo y no como sustantivo.

Me explico: como adjetivo se añade a cualquier cosa sin cambiar la naturaleza de la cosa; por ejemplo, puedo disminuir la polución química de una fábrica colocando filtros mejores en sus chimeneas que vomitan gases, pero la manera de relacionarse la empresa con la naturaleza de dónde saca los materiales para la producción, no cambia; continúa devastando. Su preocupación no es el medio ambiente sino el lucro y la competencia que tiene estar garantizada. Por lo tanto, la sostenibilidad es solamente de acomodación y no de cambio; es adjetiva, no sustantiva.

La sostenibilidad como sustantivo exige un cambio de relación con la naturaleza, la vida y la Tierra. El primer cambio comienza con otra visión de la realidad. La Tierra está viva y nosotros somos su porción consciente e inteligente. No estamos fuera y encima de ella como quien domina, sino dentro como quien cuida, aprovechando sus bienes, pero respetando sus límites. Hay interacción entre el ser humano y la naturaleza. Si contamino el aire, acabo enfermando y refuerzo el efecto invernadero, de donde se deriva el calentamiento global. Si recupero el bosque ciliar del río, preservo las aguas, aumento su volumen y mejoro mi calidad de vida, la de los pájaros y la de los insectos que polinizan los árboles frutales y las flores del jardín.

La sostenibilidad como sustantivo sucede cuando nos hacemos responsables de proteger la vitalidad y la integridad de los ecosistemas. Debido a la abusiva explotación de sus bienes y servicios, estamos llegando a los límites de la Tierra. Ella no consigue reponer un 30% de lo que le ha sido extraído y robado. La Tierra se está quedando cada vez más pobre, de selvas, de aguas, de suelos fértiles, de aire limpio y de biodiversidad. Y lo que es más grave, más empobrecida de gente con solidaridad, con compasión, con respeto, con cuidado y con amor hacia los diferentes. ¿Cuando va a parar esto?

La sostenibilidad como sustantivo se alcanzará el día en que cambiemos nuestra manera de habitar la Tierra, nuestra Gran Madre, de producir, de distribuir, de consumir y de tratar los residuos. Nuestro sistema de vida se está muriendo, sin capacidad de resolver los problemas que ha creado. Peor, él nos está matando, y amenazando todo el sistema de vida.

Tenemos que reinventar un nuevo modo de estar en el mundo con los otros, con la naturaleza, con la Tierra y con la Última Realidad. Aprender a ser más con menos y a satisfacer nuestras necesidades con sentido de solidaridad con los millones de personas que pasan hambre y con el futuro de nuestros hijos y nietos. O cambiamos o vamos al encuentro de previsibles tragedias ecológicas y de seres humanos.

Cuando los que controlan las finanzas y los destinos de los pueblos se reúnen, nunca es para discutir el futuro de la vida humana y la conservación de la Tierra. Ellos se juntan para tratar de dinero, de cómo salvar el sistema financiero y especulativo, cómo garantizar las tasas de interés y los beneficios de los bancos. Si hablan de calentamiento global y de cambios climáticos es casi siempre con esta óptica: ¿cuánto puedo perder con estos fenómenos? O si no, ¿cómo puedo ganar comprando o vendiendo bonus de carbono (compro de otros países permiso para seguir contaminando)? La sostenibilidad de la que hablan no es ni adjetiva, ni sustantiva. Es pura retórica. Olvidan que la Tierra puede vivir sin nosotros, como vivió miles de millones de años. Nosotros no podemos vivir sin ella.

No seamos ilusos: las empresas, en su gran mayoría, sólo asumen la responsabilidad socioambiental en la medida en que no se perjudiquen sus ganancias y su competición no sea amenazada. Por lo tanto, nada de cambio de rumbo, de relación diferente con la naturaleza, nada de valores éticos y espirituales. Como ha dicho muy bien el ecólogo social uruguayo E. Gudynas: «la tarea no es pensar en desarrollo alternativo sino en alternativas de desarrollo».

Hemos llegado a un punto en el que no tenemos otra salida sino hacer una revolución paradigmática; si no, seremos víctimas de la lógica férrea del Capital que puede llevarnos a un fenomenal impasse de nuestra civilización.

(*) Teólogo

martes, 31 de mayo de 2011

"LA CONSULTA A LA MAQUINARIA SIN MORAL Y SIN VOTOS", PALOMA VALENCIA LASERNA EN EL ESPECTADOR


Opinión |30 Mayo 2011 - 10:52 pm

Paloma Valencia Laserna

La consulta a la maquinaria sin moral y sin votos

Por: Paloma Valencia Laserna

El ejercicio de las consultas populares dejó lecciones que no deben pasar desapercibidas, pues señalan graves problemas de la ley de reforma política y requieren acciones.


La democracia vive una crisis evidente: las protestas en el medio oriente, las de la puerta del sol en España, los crecientes índices de abstención en todas partes así lo demuestran. Colombia no es la excepción. El ejercicio del poder del pueblo a través de la representación parece cada vez más insuficiente. Las grandes mayorías se quedan al margen de las decisiones. Se trata de una mezcla de cosas: la transfiguración de la política en un negocio donde gente  inescrupulosa invierte dinero que luego recuperan con creces, pues se apropian del erario en complicidad con contratistas. Estados fallidos, incapaces de resolver las necesidades de la sociedad, y que aún en la solución de los problemas rutinarios fracasan… y lo más grave; la perdida del valor simbólico del voto.
La democracia moderna se cimenta en la convicción de que el voto le da a los ciudadanos un plano de igualdad, donde desaparecen todas las distinciones y todas las voces son oídas y tienen el mismo valor. Las mayoritarias triunfan, pero las minorías adquieren representación según su magnitud. El voto debería ser apreciado y bien pensado. Debería ser un momento cúspide de libertad, donde se celebra un proceso histórico que aboga por la igualdad. Pero las mayoría de los votantes lo utilizan con la misma gratuidad con la que lo obtuvieron; es una herencia poco valorada que se vende por un mercado, un billete y a veces por una promesa.
Una consulta para la selección de los candidatos tendría sentido si todo el potencial electoral tomara parte. Elegir un candidato no es elegir un Alcalde, se trata de dar los lineamientos sobre cómo será el debate, pues son los candidatos quienes determinan la naturaleza y desarrollo de las campañas. Votar por los buenos candidatos, derrotar las maquinarias, sería más sencillo en las consultas, pero los colombianos son indiferentes al proceso. Como son pocos los electores libres que participan, sólo las maquinarias funcionan. Esta consulta costó 80 mil millones y sirvió tan solo para mostrar el tamaño del engranaje clientelita conservador, y reafirmar a los gamonales en las regiones.
Las consultas tampoco tienen efectos reales; si quienes –con esfuerzo- atraen a los ciudadanos que protestan contra las directivas son derrotados, se diluyen, no obtienen ninguna representación. El partido además los obliga a  aceptar la imposición de la maquinaria. Antes de la reforma política era posible mantener listas disidentes que competían en las elecciones para los cargos públicos –donde concurren más electores- y ahí en el ejercicio democrático se puede derrotar lo establecido. La idea de la reforma era fortalecer los partidos y procurar una representación ideológica y no personalista. Lo cierto es que nos quedamos sin lo uno y sin lo otro, con la supresión de la disidencia sólo queda una directiva incrustada e inamovible.
Es evidente que semejante cantidad de dinero hubiera sido mejor invertido en otras cosas, pues este ejercicio no aportó nada a la democracia pero sí mucho a los protervos encaramados en maquinarias sin moral.
Se evidenció también el desprestigio del Partido Conservador. La votación casi nula en el país muestra de que los escándalos de corrupción de las directivas han hecho mella en el buen nombre de la colectividad. Los bienes de mafiosos, las notarias, la inmoralidad rampante hacen daño; la directiva involucrada debió renunciar, todavía tiene que hacerlo, como quedó claro.

"LOS JÓVENES Y EL CAMBIO", ÁLVARO LÓPEZ EN EL MUNDO DE MEDELLÍN

POSIHÜEICA
Los jóvenes y el cambio
Autor: Alvaro T. López
30 de Mayo de 2011



Cuando las sociedades adoptan su propio ordenamiento, se parte de la concepción ética de los ciudadanos que conforman el poder legislativo, y en general la de las élites reinantes...

Cuando las sociedades adoptan su propio ordenamiento, se parte de la concepción ética de los ciudadanos que conforman el poder legislativo, y en general la de las élites reinantes, para entronizarla como la norma universal que supera y se impone a la individualidad de los habitantes de un estado.  Esto es lo ideal, cuando la suma de los ciudadanos escoge de entre sus hombres y mujeres a los mejores, a los más preparados, a los que más conocen a su pueblo, a los que pueden preservarlos de la destrucción de las instituciones y la decadencia. Pero ¿qué pasa cuando la sal se corrompe? ¿Qué hacer cuando la dirigencia política, parece que en un gran porcentaje, se compromete en casos de corrupción y mal gobierno?

Puede ser un problema de difícil solución, si se tiene en cuenta que se trata de la desviación funcional de los precisamente expertos en el tema, que se aseguran por múltiples medios y mecanismos de que su enorme poder no sea menguado por nada ni por nadie.

Los partidos han sido reemplazados por movimientos emergentes, candidaturas avaladas por firmas que se recogen en la calle sin mayores dificultades, líderes de barriada que ayudan en la compra de conciencias, y por el comercio de avales. Los mismos corruptos de siempre engatusan a los muchachos que ilusionados se acercan a la política, con hipócritas mensajes de decencia y transparencia. Los cargos del estado reemplazaron las ideologías, para volverse fundamento político del grupo dominante.
Ya no hay regiones, ni actividades, ni partidos, exentos del escándalo de la corrupción. Los jueces probos y honestos, que son muchos, se quedaron solos pues la cúpula de la Justicia se dedica a perseguir enemigos personales y a amañar las pruebas. La Ingeniería ha quedado por el suelo, por cuenta de unos pocos que se favorecen de las prácticas corruptas que han permeado el sistema de contratación estatal. Los organismos de control del Estado, en muchos casos se han convertido en las terrorías de la oposición, sirviendo a los que conceden puestos y prebendas, y amedrentando, desalentando y escarmentando a los ciudadanos cumplidores de sus deberes, que creen firmemente en la acción del aparato para defender sus honra, vida y bienes.

Solo nos queda la esperanza de la revolucionaria mirada de la gente joven, que se decida por la construcción de una patria nueva, desoyendo a los malos que no asumen la política como la vocación de servicio que debe ser, sino como una actividad que empodera y enriquece, que se usa para fines propios y torvos. Les entregamos un país con muchos problemas, al borde de la liquidación, pero la educación y la experiencia ajena les deben servir a los que vienen, para tomar la decisión de construir su propio hábitat. Los nuevos, por edad, por actividad, tienen la obligación de hacer el cambio, y hay que comenzar por pedir cuentas y desechar a los malos. Los mayores podremos irnos en paz, cuando sepamos a los hijos y a los nietos tomando la bandera de la decencia y el orden. Hay que derrotar la maldad y la concupiscencia de las riquezas mal habidas.

"De todo un poco", escribe Pedro Juan González Carvajal en El Mundo

De cara al porvenir
De todo un poco

Autor: Pedro Juan González Carvajal
30 de Mayo de 2011



Recordemos a Artigas cuando dice: “Con libertad, ni ofendo ni temo”, y a Pitágoras cuando sentencia: “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

Ahora que estamos en los preliminares de las contiendas electorales subnacionales, es importante reconocer que existen dos temas que por su magnitud exigen respuestas concretas por parte de los aspirantes: La primera, establecer propuestas viables y definir estrategias para enfrentar la corrupción que se apoderó del país y cómo establecer mecanismos de gobierno transparentes, no solo en la teoría, si no en la práctica, para evitar que el flagelo continúe dentro de sus administraciones. En ese orden de ideas, hay que reconocer que los cuatro grandes rubros presupuestales que se manejan a nivel planetario, sin que Colombia sea la excepción, son: Defensa, Infraestructura, Salud y Educación. Digamos que en lo regional y lo local, en un país centralizado como Colombia, el tema de la Seguridad está concentrado por el Gobierno Central, pero que los otros rubros, aún cuando están relacionados con temas de transferencias y regalías, son del resorte de Alcaldes y Gobernadores, y por lo tanto su responsabilidad es directa tanto para labores de mantenimiento y aseguramiento de cobertura, como de crecimiento y ampliación, debiendo estar signados por una innegociable eficiencia en su manejo, lo cual redunda en la reclamada transparencia de hoy en día. A partir del nombramiento de profesionales idóneos y pulcros en la cabeza de estos asuntos, ¿Será que necesitamos desde los poderes ejecutivos locales, implementar instancias de Auditoría y Control dedicadas exclusivamente a cada uno de estos rubros?  No por seguir haciendo más de lo mismo, obtendremos resultados distintos, ni por acuñar eslóganes ni lemas de campaña que suenen apropiados. El otro asunto es el invierno inclemente que nos azota y nos seguirá afectando, y que está haciendo y que hará que todas las propuestas de gobierno en un momento determinado, tengan que ser modificadas para concentrarse en labores de prevención y atención de desastres y en actividades de reconstrucción.

Un segundo asunto tiene que ver con la necesidad de que “todas las fuerzas vivas del país”, hagan sus aportes, desde el conocimiento, sobre el proyecto de Ley que pretende reformar la Educación Superior, y no sólo desde su particular interés o desde su ignorancia y desinformación, con el fin de que nos equivoquemos lo menos posible en un tema  estructurante para el futuro del país. ¿Será que con una actualización de la actual Ley, incorporamos  lo que hoy se presenta como necesario? ¿Definitivamente necesitamos una Ley nueva que oriente esta actividad? El tema de la financiación de la Educación Superior está en el ojo del huracán y es la objetividad y la responsabilidad con los altos intereses de la nación, lo que nos permitirá optar por el camino menos malo. Hace algunos años, dejamos acabar el Instituto de Fomento Industrial IFI, que tanto bien le trajo a algunas propuestas de generación de riqueza a todo el país. ¿No será posible crear un IFI para la financiación de la necesaria investigación que requerimos, así como para potenciar los pocos o muchos emprendimientos que pasen de la etapa de incubación a la de empollamiento?

Un tercer asunto tiene que ver con el hecho de que la ONU ha declarado el 2011 como el año Internacional de los  afrodescendientes. Nada más pertinente en un mundo que se vanagloria en términos retóricos de respetar la igualdad y ejercer la tolerancia, lo cual no es evidente, por el cúmulo de acciones contrarias que se evidencian en la realidad. A nuestros hermanos afrodescendientes y con ellos a todas las comunidades étnicas, culturales,  sexuales y las demás de todo tipo, nuestra voz de respeto y de tolerancia con la diversidad.

Recordemos a Artigas cuando dice: “Con libertad, ni ofendo ni temo”, y a Pitágoras cuando sentencia: “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

domingo, 22 de mayo de 2011

SOBRE LA PROFESIÓN DE ABOGADO, JORGE ARANGO MEJÍA EN EL MUNDO DE MEDELLÍN

http://www.elmundo.com/portal/resultados/detalles/?idx=177871

La Profesión De Abogado
Autor: Jorge Arango Mejía
21 de Mayo de 2011



Hay una obligación sagrada para los abogados: el secreto profesional. Y es tanta su importancia que, según un sabio anónimo, “si los abogados dijeran cuanto saben, el mundo se acabaría.”

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Sobre la profesión de abogado hay conceptos erróneos, tanto entre los legos como entre los dedicados a ella. A manera de ejemplo, pueden citarse algunos: que su finalidad es permitir el quebranto de las leyes o su interpretación en contra de sus finalidades; que solamente busca encubrir las faltas o hacer imposible su sanción; que la única finalidad de quienes la practican es el enriquecimiento; que su objetivo no es la justicia sino la defensa  de los intereses del cliente; que en ella todos los medios son válidos si permiten alcanzar el fin. Es fácil demostrar la equivocación en que incurren los que así piensan.

El abogado es un colaborador del juez, cuya misión es la correcta aplicación de la ley. No es un adversario, pues la tarea de los dos, rectamente entendida, es la misma: lograr que se haga justicia. Por eso, no puede el abogado tratar de confundir al juez. Debe limitarse a exponer con claridad los hechos y decir, sencillamente, cómo ellos encajan en la norma de la cual surge el derecho. Los escritos farragosos crean dudas y hacen difícil el camino hacia una decisión acertada y justa. Cuando de redactar una demanda se trata, o cuando se analizan las pruebas, conviene seguir el consejo de don Quijote al criado de maese Pedro: “Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala.”

Al cliente hay que defenderlo sin apartarse de la ley y guiándose siempre por la buena fe. No hay ningún interés particular cuya importancia autorice salirse de esos límites.

Es lógico, es natural, considerar el ejercicio de la profesión como una fuente de ingresos para una vida decorosa. Pero el que la tenga como una vía hacia el enriquecimiento fácil, hará bien en buscar otra ocupación.  Un viejo principio enseña que “lo que sirve para determinar el valor de un abogado no es el número de asuntos que defiende, sino el de los que rechaza.”

Según otra frase llena de sabiduría, “la profesión de abogado perdería su grandeza si los clientes no fueran ingratos.” Sólo al que está convencido de ejercer la más noble de las profesiones, le basta con haber conseguido el triunfo de la ley, y  no le importa que el cliente al que sirvió con desinterés y eficacia, no le agradezca. Por desgracia hay quienes creen (especialmente cuando el abogado no les  cobra por su trabajo) que fueron ellos quienes le hicieron un favor, al confiarle un asunto de tanta importancia. Razón tuvo el que dijo: “El cliente se incomoda a menudo con el abogado que le cobra honorarios, y se malquista siempre con el que lo defiende gratis.” Menos mal que la conducta de esos malagradecidos trae consigo una enseñanza: no esperar nunca gratitud, planta que pocos cultivan.

Otro mal hábito que se ha generalizado es el de atender los litigios en los medios de comunicación y no en los juzgados. Al cliente se le defiende en el proceso, con la presentación de las pruebas de los hechos que le favorecen y con  el análisis de las normas jurídicas en que se basan sus pretensiones.

Y peor aún es la costumbre de los jueces y magistrados que no se contentan con dirigir el proceso y adoptar las decisiones previstas en éste, sino que salen a explicarlas y a ampliarlas en la prensa, como si tales decisiones no tuvieran que ser completas, contener los hechos, las normas aplicables y la resolución. Hace falta una ley que prohíba expresamente a los que administran justicia, dar declaraciones sobre los negocios a su cargo o entrar en controversias públicas sobre sus fallos.

Hay una obligación sagrada para los abogados: el secreto profesional. Y es tanta su importancia que, según un sabio anónimo, “si los abogados dijeran cuanto saben, el mundo se acabaría.”

Mucho más podría escribirse sobre este tema, a sabiendas de que, en medio de la corrupción imperante, es lo mismo que predicar en el desierto. Hay que conservar la esperanza de que en este campo, como en todos los demás, la sociedad progresará.

sábado, 21 de mayo de 2011

UNA REFLEXIÓN HISTÓRICA: LA CARTA DEL JEFE SEATTLE

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una “reservación” para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855:

"El gran jefe de Washington manda palabras: Él desea comprar nuestra tierra. También manda palabras de amistad y bienaventuranza. Esto es muy amable de su parte, ya que nosotros sabemos que él tiene poca necesidad de nuestra amistad. Pero nosotros tenemos en cuenta su oferta, porque nosotros sabemos que si no lo hacemos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestra tierra. Lo que el jefe Seathl dice es que el Gran Jefe en Washington puede contar con las palabras del Jefe Seathl, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas. Ellas no se ocultan.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea es extraña para nosotros. Hasta ahora nosotros no somos dueños de la frescura del aire ni del resplandor del agua. ¿Cómo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada porción de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada bosque, cada claro y zumbador insecto es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.

Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él un pedazo de tierra es igual a otro, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemigo, y cuando la ha conquistado, sigue adelante. Deja las tumbas de sus padres, los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y sólo dejará atrás un desierto. La vista de sus ciudades duele en los ojos del hombre. Pero talvez es porque el hombre pielroja es un salvaje y no entiende.

No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ningún lugar para escuchar las hojas de la primavera o el susurro de las alas de los insectos. Pero talvez es porque yo soy un salvaje y no entiendo. El ruido sólo parece insultar los oídos. Y ¿qué queda de la vida si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del pájaro nocturno o los argumentos de las ranas alrededor de un lago en la noche? El indio prefiere el suave sonido del viento horadando la superficie de un lago, el olor del viento lavado por una lluvia del mediodía o la fragancia de los pinos. El aire es valioso para el hombre pielroja. Porque todas las cosas comparten la misma respiración: las bestias, los árboles, el hombre. El hombre blanco parece que no notara el aire que respira. Como un hombre que muere por muchos días, es indiferente ante la hediondez.

Si decido aceptar, pondré una condición. El hombre blanco deberá tratar las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo otro camino. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba. Yo soy un salvaje y no entiendo cómo, el caballo de hierro que fuma, puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias desaparecieran, el hombre blanco moriría de una gran soledad en el espíritu, porque cualquier cosa que les pase a las bestias también le pasa al hombre. Todas las cosas están relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra herirá también a los hijos de la tierra.

Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristeza y contaminan su cuerpo con comidas dulces y bebidas fuertes. De poca importancia será el lugar en donde pasemos nuestros días -quedan muy pocos-. Unas pocas horas más, unos pocos inviernos, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que una vez existieron sobre esta tierra, o que anduvieron en pequeñas bandas en los bosques, quedará para lamentarse ante las tumbas de una gente que fue otrora poderosa y tan llena de esperanzas como ustedes. Una cosa nosotros sabemos, que el hombre blanco puede descubrir algún día. Nuestro Dios es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que es dueño de Él, así como usted desea hacerse dueño de nuestra tierra. Y Su compasión es igual para el hombre blanco y el hombre pielroja. Esta tierra es preciosa para Él y hacerle daño a la Tierra es amontonar desprecio en torno a su Creador.

Los blancos también pasarán, talvez más rápido que otras tribus. Continúe contaminando su cama y alguna noche terminará asfixiándose en su propio desperdicio. Cuando los búfalos sean todos masacrados, los caballos salvajes todos amansados, y los rincones secretos de los bosques inundados por el aroma de muchos hombres, y la vista de la montaña repleta de esposas habladoras, ¿en dónde estará el matorral? Desaparecido. ¿En dónde estará el águila? Desaparecida. Y ¿qué es decir adiós a los prados y a la caza, al fin de la vida y al comienzo de la subsistencia? Nosotros talvez entenderíamos si supiéramos qué es lo que el hombre blanco sueña, qué esperanzas les transmite a sus niños en las noches largas de invierno, qué visiones le queman la mente para que puedan desear el mañana. Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros. Y porque tales sueños están escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos será para aceptar la reservación que se nos ha prometido. Allí talvez podremos vivir como deseamos los pocos días que nos quedan. Cuando el último pielroja haya desaparecido en la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas tierras aún albergarán aún albergarán el espíritu de mi gente porque ellos aman la tierra como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre.

Si nosotros les vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Cuídenla como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes el recuerdo de la tierra, tal como está cuando ustedes la tomen, y con todas sus fuerzas, con todo su poderío, y con todos sus corazones, consérvenla para sus hijos y ámenla así como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes. Esta tierra preciosa para Él. Aún el hombre blanco no puede quedar excluido de un destino común".

martes, 10 de mayo de 2011

DUELO ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE: LEONARDO BOFF EN EL PAÍS DE COSTA RICA

Duelo entre la vida y la muerte

Leonardo Boff (*)

Fuente: elpais.cr  | 30/04/2011
En uno de los más bellos himnos de la liturgia cristiana de Pascua, que nos viene del siglo XIII, se canta que «la vida y la muerte trabaron un duelo; el Señor de la vida fue muerto, pero ahora reina vivo» Este es el sentido cristiano de la Pascua: la inversión de los términos del combate. Lo que parecía derrota era en verdad una estrategia para vencer al vencedor, es decir, a la muerte. Por eso la hierba no creció sobre la sepultura de Jesús. Resucitado, garantiza la supremacía de la vida.

El mensaje viene del campo religioso que se inscribe en lo más profundo del ser humano, pero su significado no se restringe a él. Adquiere una relevancia universal, especialmente en los días actuales, en que se traba física y realmente un duelo entre la vida y la muerte. Este duelo se realiza en todos los frentes y tiene como campo de batalla el planeta entero, envolviendo a toda la comunidad de vida y a toda la humanidad.

Ocurre esto porque, tardíamente, nos estamos dando cuenta de que el estilo de vida que escogimos en los últimos siglos implica una verdadera guerra total contra la Tierra. En el afán de buscar riqueza, y aumentar el consumo indiscriminado (el 63% del PIB norteamericano está constituido por el consumo, que se ha transformado en una cultura consumista real) todos los recursos y servicios posibles de la Madre Tierra están siendo saqueados.

En los últimos tiempos ha crecido la conciencia colectiva de que se está entablando un verdadero duelo entre los mecanismos naturales de la vida y los mecanismos artificiales de muerte desencadenados por nuestro sistema de vivir, producir, consumir y tratar los residuos. Las primeras víctimas de esta guerra total somos los propios seres humanos. Gran parte vive con insuficientes medios de vida, favelizados y súper explotados en su fuerza de trabajo. Lo que ahí se esconde de sufrimiento, frustración y humillación es indecible. Vivimos tiempos de nueva barbarie, denunciada por varios pensadores mundiales, como recientemente Tsvetan Todorov en su libro El miedo a los bárbaros (2008). Estas realidades que verdaderamente cuentan porque nos hacen humanos o crueles, no entran en los cálculos de los beneficios de ninguna empresa y no son consideradas en el PIB de los países, con excepción de Bután que estableció el Índice de Felicidad Interna de su pueblo. Las otras víctimas son todos los ecosistemas, la biodiversidad y el planeta Tierra como un todo.

Recientemente, el premio Nobel de economía Paul Krugmann revelaba que 400 familias norteamericanas detentan ellas solas una renta mayor que la del 46% de la población trabajadora estadounidense. Esta riqueza no cae del cielo. Se hace por medio de estrategias de acumulación que incluyen trampas, súper especulación financiera y puro y simple robo, fruto del trabajo de millones de personas.

Para el sistema vigente, y debemos decirlo con todas las letras, la acumulación ilimitada de ganancias es considerada como inteligencia, la rapiña de recursos públicos y naturales como destreza, el fraude como habilidad, la corrupción como sagacidad y la explotación desenfrenada como sabiduría gerencial. Es el triunfo de la muerte. ¿Será posible que en ese duelo lleve la mejor parte?

Lo que podemos decir con toda seguridad es que en esa guerra no tenemos ninguna posibilidad de ganar a la Tierra. Ella existió sin nosotros y puede continuar sin nosotros. Nosotros sí la necesitamos a ella. El sistema dentro del cual vivimos es de una espantosa irracionalidad, propia de seres realmente dementes.

Analistas de la huella ecológica global de la Tierra nos advierten de que, debido a la conjunción de las muchas crisis existentes, podremos conocer en un futuro no muy lejano tragedias ecológico-humanitarias de extrema gravedad.

En este contexto sombrío cabe actualizar y escuchar el mensaje de Pascua. Posiblemente no escaparemos a un doloroso viernes santo, pero después vendrá la resurrección. La Tierra y la Humanidad todavía vivirán.

(*) Teólogo

lunes, 2 de mayo de 2011

"EL AMBIENTE FRENTE AL ABUSO DEL DERECHO", José Gregorio Hernández en El Universal

 

http://www.eluniversal.com.co/columna/el-ambiente-frente-al-abuso-del-derecho

El ambiente frente al abuso del derecho


JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO


Emmanuel Kant concebía el Derecho como el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos. Es decir, dentro de un concepto de equilibrio y razonabilidad, la libertad y los derechos individuales no son absolutos; terminan donde principian la libertad y los derechos de los demás, de tal modo que el uso desmedido de las propias libertades y derechos, que lesiona la libertad y los derechos de otros, es ilegítimo y no está amparado por el ordenamiento jurídico.
En el Derecho moderno impera el criterio según el cual todas las personas deben tener garantizados por un Estado Social y Democrático todos los derechos esenciales, que les corresponden en razón de la dignidad humana. De allí se derivan a la vez valores jurídicos como la igualdad, la tolerancia y el pluralismo, hoy incorporados explícitamente en la Constitución colombiana de 1991.
Ese mismo Derecho moderno rechaza la concepción absoluta de los derechos individuales. Al individuo éstos sólo le son reconocidos como tales en la medida en que no colidan con los derechos de los otros, ni con los de la colectividad, ni con el orden jurídico.
De modo que los derechos del individuo son eminentemente relativos y su ejercicio se encuentra supeditado al cumplimiento de las obligaciones, deberes y cargas que el sistema jurídico consagra en cabeza de quien los invoca.
En consecuencia, como lo dice el artículo 95 de nuestra Carta Política, “el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades”. Y toda persona está obligada -dice la norma- a “respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios”.
Hace muchos años, el jurista Zacharías, para mostrar en qué consiste el abuso del derecho, traía el ejemplo de un abogado que cantaba para molestar a su vecino.
Josserand y Planiol, entre otros doctrinantes, desarrollaron el concepto del abuso del derecho, y códigos civiles de vieja data, como el español, declaran que la ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Y entre nosotros, los derechos subjetivos se protegen mientras su ejercicio no sea contra derecho ajeno.
El abuso del derecho, por su misma definición, no es el derecho sino que corresponde a lo que excede el derecho. Como decía Planiol, si hay abuso, no hay derecho. En otros términos, quien abusa de su derecho pisa terrenos distintos a los de su derecho; afecta los derechos sociales u otros derechos individuales, y por tanto carece de la protección propia del sistema jurídico, de la cual escapan los actos abusivos.
Conviene refrescar estos conceptos a propósito de los empresarios particulares que, abusando de su libertad de empresa y de sus derechos, han contaminado el ambiente, talado los bosques, envenenado los ríos, acabado con las especies animales, robado terreno público en aras de sus egoístas intereses, enturbiando el ambiente de las ciudades y los campos, con todo lo cual -como se recordaba el Viernes Santo, día de la tierra- han hecho todo lo posible por destruir el planeta.

*Abogado